Por: Francisco Lara Balderas

COMIDA chatarra, el poderoso enemigo de la salud. La industria de los ultraprocesados (productos que, a partir de técnicas industriales, se modifican para añadir sodio, azúcares y grasas saturadas) “no tiene un compromiso con la salud, sino con el negocio”. Por décadas, “lo que han hecho es debilitar y oponerse a la aplicación de políticas públicas en beneficio de niñas, niños y adolescentes”, coinciden expertos e investigadores de la nutrición infantil. Su participación en el diseño y aplicación de políticas orientadas a la salud alimentaria y el bienestar nutricional de la población representa, en realidad, un riesgo de conflicto de intereses, alertan al mismo tiempo, las organizaciones Mundial de la Salud y Panamericana de la Salud. Incluso, los organismos de Naciones Unidas han recomendado establecer mecanismos de blindaje para que empresas del sector “no participen, financien, patrocinen o interfieran en el diseño y evaluación de políticas alimentarias”. Ante la puesta en marcha en marzo pasado de los nuevos lineamientos que prohíben la venta y publicidad de los productos ultraprocesados en las escuelas; especialistas alertaron que dicha industria busca mecanismos alternativos para “seguir presente” en las escuelas. Las estrategias, afirman, son diversas: la “donación” de básculas, obsequio de lentes para los alumnos o la promoción de programas deportivos como el Torneo Nacional de Futbol Escolar, que se realizó en todas las primarias públicas del país en el pasado ciclo escolar, así como con el fomento de “programas sociales y de apoyo comunitario”……… DATO alarmante. Simón Barquera Cervera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública, advierte que en México uno de cada tres niños y adolescentes enfrentan sobrepeso y obesidad, lo que “en años recientes está muy vinculado al cambio de dieta” en ese sector de la población. El estudio “Situación nutricional de la población en México durante los últimos 120 años”, elaborado por investigadores del INSP, revela que la alimentación de los mexicanos ha sufrido “transformaciones profundas y radicales”. A partir de la década de los 80’s “se observa una transición alimentaria que da origen a la triple carga de la nutrición: coexistencia de la desnutrición, deficiencia de los micronutrimentos (vitaminas y minerales) y la obesidad y sus comorbilidades”……… POCOS ganan con la comida chatarra. “Nos enfrentamos a una industria poderosa y millonaria”, coinciden especialistas como Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor; Irais Tapia Quintero, experta en sicología conductual y el propio Barquera. En el país, las 39 empresas más importantes del ramo, la mayoría multinacionales, se agrupan en el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico). Datos de ese organismo reportan que sus ganancias “alcanzaron, tan sólo en 2023, poco más de un billón y medio de pesos, lo que representa 4 por ciento del producto interno bruto”. Su presencia, afirma ConMéxico, llega al total de los hogares mexicanos, los cuales destinan 34 por ciento de su presupuesto familiar en la compra de sus marcas. Empresas como Barcel, Bimbo, La Costeña, Grupo Alpura, Danone, Herdez, Lala, Maseca, PepsiCo, Nestlé, Unilever de México, Femsa, e incluso, marcas de juguetes como Mattel, forman parte de este conglomerado que lidera las preferencias de consumo en el país con ocho de cada 10 marcas elegidas por los mexicanos……… OTRO DATO: La amplia introducción de los ultraprocesados en la dieta de los mexicanos tiene graves consecuencias, no sólo por sus altos contenidos de azúcares, sales y grasas trans, sino porque son adictivos. Son productos hiperpalatables, es decir, tienen sabores muy intensos, lo que genera que cuando los niños prueban fruta o comida como tortilla, frijoles o arroz, ya no les gustan. Las empresas quieren cosas que sepan mucho a sal o azúcar para que la comida natural no les resulte sabrosa a los niños…… PUNTO.