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Ciudad de México, Durante casi un mes, la Ciudad de México fue sede por tercera ocasión de una justa mundialista, lo que más allá de la derrama económica, el turismo nacional y extranjero, así como la emoción que genera el futbol, se presentó un desafío que ganó terreno en la conversación tras los festejos: la gestión de los residuos generados por los miles de aficionados que han asistido a los festivales futboleros, como fue el caso del Fan Fest del Zócalo y todo el corredor Reforma-Centro Histórico, de donde se han retirado hasta 40 toneladas diarias, de acuerdo con cifras oficiales. Además de los eventos en las distintas alcaldías.
Frente a este escenario, Gisela Galicia, presidenta de la Asociación Mexicana de Bioplásticos (AMBio) consideró que estas concentraciones mayores representaron una oportunidad única para demostrar cómo la colaboración entre ciudadanía, autoridades, empresas y organizaciones puede acelerar la transición hacia esquemas más eficientes de gestión de residuos y economía circular.
«Los grandes eventos concentran en pocas horas los hábitos de consumo de miles de personas. Esto los convierte en espacios ideales para impulsar soluciones que faciliten la separación de residuos, mejoren las tasas de aprovechamiento y fortalezcan la cultura ambiental entre los asistentes»
Esta organización participa en colaboración con el gobierno de la Ciudad de México en la instalación de 30 islas de reciclaje en el Fan Fest dentro de la Plaza de la Constitución, donde han asistido hasta 60 mil personas al día y 18 festivales en la capital del país, con lo cual contribuye a una gestión más sostenible de los residuos.
En entrevista con Grupo Imagen, la presidenta de AMBio detalló que fue “una iniciativa que a la gente le ha gustado mucho, ocupamos nuestros botes para captar más compostables”.
Reconoció que uno de los principales desafíos en la gestión de residuos es la mezcla de materiales reciclables, orgánicos y no reciclables, situación que reduce significativamente las posibilidades de recuperación y valorización posterior. Por ello, se dispuso de infraestructura para la separación en sitio, medición de materiales recuperados y mecanismos de trazabilidad lo cual permitió conocer el destino final de los residuos generados durante los eventos.
Gisela Galicia sostuvo que «el desempeño de cualquier sistema de residuos comienza desde el diseño de los materiales y continúa con la correcta separación, recolección y aprovechamiento. La infraestructura, la educación ambiental y la colaboración entre sectores serán determinantes para construir soluciones sostenibles a largo plazo».
Para tener una dimensión más clara del tema, la AMBio recordó que en un solo día de celebraciones futboleras en la capital se reunió a un millón de aficionados en los distintos eventos y si se considera que una persona consume en promedio entre cinco y siete envases de bebidas durante una jornada de aproximadamente 12 horas, esto se traduce en hasta 1.5 millones de envases potencialmente recuperables durante el torneo, lo que refuerza la importancia de fortalecer los sistemas de separación, recuperación y aprovechamiento de residuos.
AMBio ha participado en otros eventos de gran atracción de visitantes como la Feria del Maíz, la Feria de la Barbacoa y la del Cempasúchil, entre otros.
Gisela Galicia apuntó que, pese a que México se encuentra aún “en pañales” en el tema de manejo de residuos compostables frente a otras naciones, cada vez es más la conciencia que se adquiere por parte de la población y en particular de las nuevas generaciones, especialmente las y los niños.
