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Ciudad de México, Marzo 26.- El pasado 20 de marzo, como cada año desde el 2013, se conmemoró el Día Internacional de la Felicidad, avalado por la Asamblea General de Naciones Unidas y promovido en su origen por el reino de Bután, único en el mundo que sustituyó el Producto Interno Bruto por la Felicidad Interna Bruta como métrica de progreso social. Este día busca enfatizar la idea de que la felicidad es una forma holística de mirar el desarrollo.
Con ese objetivo en mente, desde el 2012, se publica un reporte global que analiza los niveles de felicidad de las personas en la mayor parte del mundo, a partir de una encuesta que hace la empresa Gallup, en la que las personas encuestadas evalúan su vida en general en una escala del 0, la peor vida posible, al 10, la mejor vida posible (a partir de una escalera imaginaria).
El Reporte Mundial de la Felicidad de este año ubica a México en la posición 12 de 147 países, contiguo a naciones como Suiza (10), Nueva Zelanda (11), Irlanda (13) o Bélgica (14). Nuestro territorio es el segundo con más alto nivel de felicidad en América Latina, sólo después de Costa Rica, que ocupa la posición cinco; primera vez que un país de la región alcanza ese alto nivel en el ranking. A pesar de estos alentadores resultados, México de hecho cayó respecto de hace un año. En 2025, alcanzó el lugar 10, el más alto que ha tenido en esta clasificación desde que se publica.
¿Cómo entender la ubicación de México en el ranking mundial de la felicidad? Al menos hay tres elementos a considerar. Primero, el Reporte Mundial de la Felicidad mide cada año cómo evalúan las personas su vida en general y agrega las mediciones de los tres años más recientes para generar el dato que publica anualmente en su ranking. El nivel de evaluación de vida de México en el Reporte del 2026 es de 6.972 (escala de 0 al 10), que es el promedio de los años 2023 a 2025, los tres años previos. La razón de esta agregación es simple: se obtienen resultados más precisos.
Segundo, como en casi toda clasificación similar a ésta, el lugar obtenido por una nación no sólo depende del nivel de felicidad o evaluación vital que ahí reporta la población, sino del resultado que alcanzan otros países. Como en una carrera, a veces se avanza sólo manteniendo un buen paso, mientras que otros reducen la marcha. Éste es el caso de México, lo que nos lleva al último punto a considerar.
Desde el 2012, año del primer Reporte, México ha mantenido niveles relativamente estables en el reporte de evaluación de vida e incluso crecientes en años recientes. El nivel más alto que ha obtenido es de 7.187 y el más bajo, durante la pandemia, fue de 6.128, un rango de poco más de punto. Pero en el ranking el rango ha sido mucho más amplio: ha ocupado desde la posición 46 en el 2021 (aún bajo la sombra de la Covid-19), hasta el puesto 10 en 2025.
En años recientes dos factores han sido clave en la ubicación de México en el ranking: niveles de evaluación de vida o felicidad que han ido mejorando poco a poco, pero de forma constante, luego de la pandemia, y la caída franca en ese lapso de esos niveles en naciones que tradicionalmente ocupaban lugares altos, sobre todo Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Reino Unido.
México se ha beneficiado de una suerte de feliz resiliencia de la población mexicana, que enfrenta los muchos y a veces aciagos retos que cotidianamente le afectan, gracias en buena medida a la riqueza relacional de la que dispone, y que se expresa en lazos familiares, de amistad y comunidades a las que pertenece.
En la era de las redes sociales
Este año, el Reporte Mundial de la Felicidad aborda un tema esencial: el impacto de las redes sociales en la felicidad y salud mental de las personas, especialmente los más jóvenes. El panorama general es que el uso intensivo de las redes sociales parece estar contribuyendo a la disminución del bienestar entre la población de 25 años o menos de las naciones de habla inglesa y Europa occidental, especialmente entre las niñas y mujeres, aunque este efecto depende en gran medida del tipo de red social de que se trate, cómo se usa, de factores sociodemográficos, como el género y el nivel socioeconómico.
Un hallazgo notable es que en México y América Latina se observa una relación en su mayoría positiva entre el uso de redes sociales y la felicidad, pero con variaciones relevantes según el tipo de plataforma o red. Las plataformas que facilitan los vínculos sociales (WhatsApp, Facebook) muestran las asociaciones más positivas con la satisfacción de vida y emociones positivas, mientras que las de contenido algorítmico (Twitter/X, TikTok, Instagram) son menos favorables y más bien se asocian con emociones negativas y problemas de salud mental.
En suma, la relación entre las redes sociales y la felicidad depende tanto de las particularidades de diseño de cada plataforma como del contexto cultural y social más amplio en el que éstas se usan. Las redes sociales pueden favorecer la felicidad, pero especialmente ahí donde ya existen conexiones sociales densas y significativas.
