José Luis de la Cruz/IRZA
Chilpancingo, Gro., Por más de 14 años, la familia Bautista Organista ha instalado su taller en la salida del paso a desnivel del centro de Chilpancingo, dedicándose a la restauración de Niños Dios y otras figuras religiosas.

Los artesanos, instalados en la banqueta de la avenida Guerrero, especialistas en trabajo de yeso y pintura, destacan por la dedicación, empeño y amor que imprimen en cada pieza que restauran, manteniendo viva una tradición que ha pasado de generación en generación y que forma parte del patrimonio cultural y religioso de la ciudad.
Su trabajo no solo resalta por la calidad artesanal, sino también por el valor emocional que representa para las familias que confían en ellos para conservar sus figuras religiosas, muchas de las cuales tienen un significado profundo en las celebraciones y devociones locales.
