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Ciudad de México, Junio 8.- Entre videos virales, millones de usuarios han observado a personas que realizan movimientos bruscos, emiten sonidos repentinos o pronuncian palabras de forma involuntaria frente a la cámara.


Este fenómeno popularizó el término «Falso Tourette», una etiqueta que ha generado debate entre especialistas, pacientes y usuarios de internet.


Sin embargo, la realidad detrás de estos casos es más compleja de lo que parece. Los expertos advierten que no todos los movimientos involuntarios observados en redes sociales corresponden al síndrome de Tourette, pero tampoco pueden considerarse simplemente una actuación o una moda pasajera. 


La comunidad médica ha identificado un fenómeno distinto que comenzó a llamar la atención tras la pandemia de COVID-19 y que continúa siendo objeto de investigación.


Organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y Mayo Clinic distinguen claramente entre el síndrome de Tourette y las llamadas conductas similares a tics funcionales, una condición que comparte algunas características visibles con este trastorno neurológico, pero que tiene un origen diferente.


¿Qué es el síndrome de Tourette y cuáles son sus síntomas reales?


El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por la presencia de tics motores y vocales. Los tics son movimientos o sonidos involuntarios que aparecen de manera repetitiva y que resultan difíciles de controlar para quien los experimenta.


Entre los síntomas más comunes se encuentran el parpadeo frecuente, los movimientos repentinos de cabeza, los encogimientos de hombros, los carraspeos constantes, los gruñidos o ciertas vocalizaciones repetitivas.


De acuerdo con Mayo Clinic, los síntomas suelen manifestarse entre los 2 y los 15 años de edad, aunque la mayoría de los casos comienzan alrededor de los 6 años. Los tics pueden variar en intensidad y frecuencia. En muchos pacientes aumentan durante la infancia y la adolescencia para disminuir gradualmente al llegar a la edad adulta.


Uno de los mitos más extendidos sobre este trastorno es la creencia de que todas las personas con Tourette dicen groserías de forma involuntaria. Esta manifestación, conocida como coprolalia, afecta únicamente a una minoría de los pacientes. La mayoría presenta otros tipos de tics que no incluyen lenguaje ofensivo.


Además, el síndrome de Tourette suele coexistir con otros trastornos como el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la ansiedad o problemas relacionados con el aprendizaje.


¿Por qué surgió la tendencia del llamado “Falso Tourette”?


Después de la pandemia, especialistas en neurología y salud mental comenzaron a detectar un incremento inusual de adolescentes y jóvenes que desarrollaron movimientos involuntarios de aparición repentina, pese a no tener antecedentes de trastornos por tics durante la infancia.

Los CDC explican que muchos de estos casos corresponden a lo que los especialistas denominan conductas similares a tics funcionales. Aunque pueden parecerse visualmente al síndrome de Tourette, presentan características clínicas distintas.

A diferencia del Tourette, que suele desarrollarse gradualmente durante la niñez, estos síntomas aparecen de forma abrupta y pueden incluir movimientos complejos desde el inicio. Además, los especialistas han observado que numerosos pacientes consumían contenidos relacionados con tics en plataformas como TikTok, YouTube e Instagram.

No obstante, los investigadores aclaran que esta relación no implica necesariamente que los jóvenes estén fingiendo los síntomas. Los especialistas sugieren que factores como el estrés, la ansiedad, la presión social y los efectos emocionales derivados del aislamiento durante la pandemia pudieron influir en la aparición de estas conductas.

Por ello, muchos especialistas consideran que el término «Falso Tourette» resulta simplista y puede generar confusión, ya que no refleja la complejidad médica de estos casos. © 2025 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.