Carlos Andrés Mendiola

carlos.mendiola@itesm.mx

Y pareciera coincidencia… este año. “La boda de mi mejor amigo”, una de las comedias románticas más exitosas de todos los tiempos, nominada incluso al Oscar por Mejor Banda Sonora y ganadora de 12 premios internacionales, amén de una taquilla que casi alcanzó los 300 millones de dólares a nivel mundial de un presupuesto de 38 millones de dólares, cumple este año su mayoría de edad. El filme se estrenó el 12 de septiembre en EEUU y México, entre otros países, y justo para festejar el día de los enamorados está de vuelta en un remake mexicano. China hizo el suyo hace un año. ¿Qué será lo que la hace tan especial?

“La boda de mi mejor amigo” se centra en Julianne Porter (Julia Roberts), una crítica neoyorkina de restaurantes, quien a sus 27 años entra en crisis al enterarse que Michael O’Neal (Dermont Mulroney), su mejor amigo de toda la vida, ha decidido casarse en unas semanas. Y es que Michael y ella hicieron un pacto: si al cumplir los 28 no se habían cansado, se casarían entre ellos. Entonces, con ayuda de George Downes (Rubert Evertt), otro amigo, se da a la tarea de impedir el matrimonio pues considera que Kimberly “Kimmy” Wallace (Cameron Díaz), la prometida de Michael, es inadecuada para su amigo, no se diga que apenas y se han conocido desde hace poco. Claro, también está un pequeño gran detalle: Julianne se da cuenta de que está enamorada de Michael.

Como comedia romántica, “La boda de mi mejor amigo” cumple con la premisa principal del género, pero le da un giro al jugar con la idea de que ese “gran amor” ha estado ahí todo el tiempo, justo en forma de algo que se esperaría sea también del hombre ideal: un mejor amigo. A lo largo de la historia y cerca del clímax hay varios detalles que sugieren que para Michael también Julianne podría ser la persona indicada, más aún cuando está a punto de cancelar la boda (en parte por intrigas de la propia Julianne). Además, se conocen perfecto el uno al otro, han estado juntos en momentos de crisis e incluso tienen una canción especial: “The Way You Look Tonight”.

Por otra parte, y de manera muy curiosa, “La boda de mi mejor amigo” tiene a una protagonista atípica, interpretada por Julia Roberts, quien ya se había hecho de un nombre en el género gracias a “Mujer bonita” (1990). Julianne se gana la simpatía del espectador tan pronto como aparece en pantalla. Y, cómo no, si la propia Roberts es una de las figuras más carismáticas de Hollywood y luego está el hecho de que cualquier ha soñado con encontrar a amor de su vida y qué tal que podría estar ahí mismo y hasta ahora te das cuenta, podría ser tú mejor amigo y podrías estar a punto de perderlo. Todo lo que Julianne hace después contraviene lo que uno esperaría de la heroína: desde aconsejar mal a Kimmy hasta enviar una carta para contraponer a Michael con su suegro, entre otras “travesuras” … pero lo hace por amor.

Luego, “La boda de mi mejor amigo” sorprende pues justo cuando parece que Julianne por fin conseguirá que Michael se quede con ella, (brinca al siguiente párrafo si prefieres evitare un spoiler del final) él decide regresar con Kimberly y llevar a cabo la boda. ¡¿Cómo?! ¡¿Cómo la protagonista de una comedia romántica dispuesta a todo y a punto de tener al amor de su vida va a perderlo?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cómo alguien podría rechazar a una mujer como Julia Roberts?! Y sí. Ante la sorpresa está también el reconocer que Kimberly es una buena mujer, que ama a Michael y que Michael la ama a ella (es tras de ella por quién decide ir en un momento en el que podría perderlas a ambas). El que Cameron Díaz, con todo su encanto, sea Kimberly, sin duda ayuda. Es una rival de altura para Julianne. Y Michael, quien encarna al príncipe azul en cuestión, también es un personaje por el que puede sentirse simpatía; se aprecia que seguramente en algún momento estuvo enamorado de Julianne y que ella se “hizo de rogar”, también se entiende que ha seguido adelante y que la mujer adecuada para él hoy en día es Kimberly.

Al final, “La boda de mi mejor amigo” es más que otra boda porque demuestra con su desenlace que el amor puede estar cerca, que hay que saber reconocerlo y más aún que al amor triunfa cuando verdaderamente se entiende qué es. Y es por ello por lo que hoy hay una nueva invitación a esa boda, ahora con Ana Serradilla, Carlos Ferro, Natasha Dupeyrón y Miguel Ángel Silvestre en los roles principales. Es una “boda a la mexicana” y únicamente viéndola tendremos oportunidad de saber si resulta tan encantadora y memorable como para hacerse de un lugar propio en el corazón de los mexicanos.

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