Dumbo

Carlos Andrés Mendiola

carlos.mendiola@itesm.mx

Con “Dumbo”, Disney presenta la primera de cuatro películas basadas o inspiradas en sus clásicos animados a estrenarse este año. En un par de meses más, en mayo, llegará “Aladino”; en junio, lo hará “El rey león”, de la que por cierto se cuestiona si es en acción real o una animación, pues en realidad todos los personajes son generados por computadora, y en octubre, para cerrar el año “Maleficent, Mistress of Evil”, la secuela a la versión de “La Bella Durmiente”, contada desde el punto de vista de su antagonista. Con ellas sumarán ya catorce las películas que siguen la fórmula de “traer a la vida” los clásicos animados, la cual iniciara en 1994 con “El libro de la selva” y se volviera una estrategia a partir del inicio de esta década con “Alicia en el país de las maravillas” (2010). La tendencia seguirá. En 2020 al menos veremos “Mulán” y se sabe que Disney ya prepara, entre otros, “Pinocho”, “El jorobado de Notre Dame” y “La Sirenita”.

“Dumbo” es especial en varios sentidos. El propio Walt Disney la denominó como su película favorita y es que “Dumbo” es uno de los filmes más emotivos del estudio. Su protagonista es víctima de varias tragedias, entre ellas la separación de su madre, con el tema “Baby Mine” (“Mi Bebé”) de fondo, amén de sufrir de bulling por sus orejas desproporcionadas. El diseño del personaje acentúa también sus rasgos infantiles (rostro redondo, grandes y expresivos ojos), incrementando con ello la ternura que despierta en el espectador. “Dumbo” es uno de esos personajes con los que muchos pueden relacionarse, ya sea por sentirse identificados por ser “diferentes” o bien por querer protegerlo. La nueva versión recupera estos elementos y ya desde el tráiler se puede vaticinar que será una aventura por demás emotiva.

Pocos lo tienen presente, pero “Dumbo” fue la primera película animada en tener un personaje principal que no habla, aunque el resto de los personajes, también animales, sí lo hacen. En la recreación tampoco hablara y tampoco lo harán el resto de los animales, la historia se cuenta a través de la mirada de los humanos, los miembros del circo al que “Dumbo” pertenece. Quizás ello y la duración de la película sean dos de los principales cambios. La original es uno de los filmes más cortos del estudio con 64 minutos que ahora son 112, poco menos del doble. En aquél entonces, “Dumbo” también fue una de las películas más económicas del estudio. Ello se debió a que los dos filmes previos “Pinocho” y “Fantasía” (ambas de 1940) fueron poco reditables, por lo que se decidió economizar. Entonces, con un presupuesto de poco más de 800 mil dólares, “Dumbo” hizo 2 millones y medio, recaudando con ello más que las otras dos películas juntas. En esta ocasión el presupuesto es de 170 millones de dólares y la producción es dirigida por Tim Burton, quien reunió a un reparto que incluye a actores tanto de renombre comercial como artístico y que incluye a algunos de sus colaboradores usuales como Danny DeVito, Michael Keaton y Eva Green, además de Colin Farrell y Alan Arkin.

Si en 1941 “Dumbo” se desarrollaba en un contexto contemporáneo y norteamericano, en esta ocasión tanto la nostalgia cómo el contexto histórico le sitúan en otra época. Sin embargo, su premisa continúa siendo por demás relevante. Es más, quizás lo sea incluso más ante la consciencia universal sobre las diferencias, los prejuicios y la gran necesidad de inclusión, mucho más allá de cualquier otro aspecto que redunde en lo físico. Timothy, el ratón, cuestiona a los otros elefantes y les pregunta, “¿Qué pasa con sus orejas? No veo nada malo en ellas. Me parecen lindas”, y en ello la película envía uno de sus mensajes más poderosos al resaltar la belleza en aquello es único, distinto y auténtico. Al final, aquello por lo que se le hace menos a “Dumbo” y que en gran medida lo define es también aquello que lo acaba convirtiendo, en palabra de nuevo de Timothy, “¡En la novena maravilla del mundo! ¡El único elefante volador!” En este 2019, la promesa es que “un querido cuento nos llevará a nuevas alturas” y estará cumplida siempre que nos permita ver y llegar, como al propio “Dumbo”, más allá de lo que hemos pensado.

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