Servicios AINI
Ciudad de México, Marzo 4.- El nacimiento de un bebé en el Reino Unido tras ser gestado en un útero trasplantado de una donante fallecida marca un antes y un después en la medicina reproductiva.
La comunidad médica británica lo considera un hito histórico no solo por la complejidad quirúrgica que implica el procedimiento, sino por lo que representa para miles de mujeres que viven con infertilidad uterina.
El bebé, llamado Hugo, nació en diciembre de 2025 en el Queen Charlotte’s and Chelsea Hospital, parte del Imperial College Healthcare NHS Trust, con un peso aproximado de 3.1 kilogramos. Se trata del primer nacimiento en Reino Unido en el que el útero provenía de una donante fallecida, una diferencia clave frente a casos anteriores realizados con donantes vivas.
Este avance abre una nueva puerta para quienes nacen sin útero funcional o lo han perdido por enfermedad, y consolida al trasplante uterino como una alternativa clínica real dentro de la medicina moderna.
Qué significa este nacimiento para la medicina reproductiva británica y mundial
Hasta ahora, los trasplantes de útero se habían realizado principalmente con donantes vivas, muchas veces familiares cercanas. El hecho de que este caso haya sido posible gracias a un órgano proveniente de una persona fallecida amplía el horizonte del procedimiento y podría incrementar la disponibilidad de órganos en el futuro.
Desde que en 2014 se registró el primer nacimiento exitoso tras un trasplante de útero en Suecia, más de 100 procedimientos se han realizado en el mundo y han nacido más de 50 bebés sanos, según datos recopilados por equipos clínicos internacionales y publicaciones médicas especializadas.
De acuerdo con la revista JAMA (Journal of the American Medical Association), el 70% de los injertos uterinos sobrevivieron exitosamente y las pacientes con trasplante funcional lograron nacimientos vivos sin malformaciones congénitas reportadas en el seguimiento inicial.
La mujer que recibió el útero en este caso británico nació con una condición conocida como infertilidad absoluta por factor uterino, que impide llevar un embarazo. Una de las causas más frecuentes es el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), un trastorno congénito poco común en el que el útero no se desarrolla correctamente.
Según Cleveland Clinic, el MRKH afecta aproximadamente a 1 de cada 5,000 mujeres en el mundo y suele diagnosticarse en la adolescencia, cuando no se presenta la menstruación.
Para quienes viven con esta condición, el trasplante de útero puede representar la única posibilidad de gestar biológicamente. En el Reino Unido, el procedimiento se llevó a cabo dentro de un programa aprobado y regulado por el Human Tissue Authority (HTA), el organismo gubernamental que supervisa la donación y trasplante de órganos en ese país.
