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Ciudad de México, En el Senado de la República volvió a quedar en evidencia la tensión política que rodea el proceso para designar al próximo titular de la Fiscalía General de la República (FGR).
Y es que, pese a los discursos oficiales sobre “apertura”, “transparencia” y “autonomía”, el procedimiento avanza bajo una sombra cada vez más extensa: la evidente inclinación de la terna (y de la lista previa de diez aspirantes) hacia perfiles afines a Morena y a la autodenominada Cuarta Transformación.
Un señalamiento grave, directo y contundente hecho por el coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve Baños, quien no se guardó nada y confirmó que su bancada votó en contra desde la Junta de Coordinación Política.
Explicó que la razón es tan simple como preocupante: “fue pues una lista; la mayoría de los integrantes son afines a MORENA y a la 4T, algunos inclusive participaron en esa elección del acordeón”, lo que convierte el proceso en lo que muchos ya califican como un intento de blindaje político rumbo al cierre del sexenio.
La crítica del PRI no se limita a la afinidad ideológica de los aspirantes. El legislador priista por el Estado de Guerrero Manuel Añorve subrayó que varios de ellos tuvieron participación activa en procesos internos vinculados al oficialismo, lo que cuestiona seriamente la promesa de una Fiscalía autónoma, independiente y capaz de actuar con imparcialidad en temas delicados como corrupción, seguridad y revisión de posibles delitos desde el poder.
Elegir a un fiscal cercano a Morena en este momento histórico equivale, según analistas, a entregar una de las instituciones más sensibles del Estado mexicano a los intereses del partido gobernante.
Pese a su voto en contra y a su rechazo a la “lista a modo”, el PRI anunció que participará en la comparecencia y en las rondas de preguntas para los integrantes de la terna. Añorve fue claro: harán cuestionamientos de fondo, jurídicos, y pondrán sobre la mesa las dudas que ya han expresado públicamente. De acuerdo con sus declaraciones, esta será una oportunidad para exhibir inconsistencias, afinidades partidistas y los puntos flacos de un proceso que, desde su origen, parece diseñado para terminar en un solo destino: la ratificación de un fiscal alineado con la 4T.
La prisa con la que la JUCOPO impulsa el trámite también levanta sospechas. Según lo dicho por Añorve, la terna llegaría al Senado “hoy mismo en la tarde-noche”, para que la sesión ordinaria del miércoles consuma de inmediato todo el procedimiento parlamentario, con votación por cédula en una o dos rondas. La velocidad con la que se pretende cerrar este capítulo contrasta con la trascendencia de elegir al máximo responsable de investigar delitos federales en México.
Más aún, la oposición sostiene que la apresurada maniobra exhibe el objetivo real: amarrar la Fiscalía antes de que los equilibrios políticos cambien. Y si algo está claro es que, sin importar los matices, el mensaje que envía Morena al país es profundamente negativo. Cuando la mayoría de los aspirantes muestran cercanía con el partido gobernante, la posibilidad de un fiscal que actúe con independencia se evapora.
Si este proceso continúa así, México no solo perderá la oportunidad de fortalecer una institución clave: también se enviará un mensaje devastador sobre el rumbo de la democracia. La Fiscalía General de la República no puede ser, ni debe convertirse, en un instrumento político de quienes ostentan el poder. Y hoy, lamentablemente, todo apunta en esa dirección.
