Por: Leoncio Castrejón Salgado

Cada año, durante los meses de octubre y noviembre, comienza en México el arribo de la mariposa Monarca, coincidiendo con la celebración del Día de Muertos.


Cuenta la leyenda que en la época prehispánica estos hermosos insectos fueron vistos también como los «espíritus del bosque» y por lo tanto eran «animales sagrados». El culto que se les rendía siempre fue importante.


Según las creencias de la cultura prehispánica las mariposas monarca son el espíritu del bosque y el alma de los muertos. Las mariposas monarca anuncian el arribo de las almas de los muertos al mundo de los vivos.


Los purépechas la consideraban “el alma de los muertos” e interpretaban su llegada como el anuncio de la visita de los difuntos que se producía los días primero y dos de noviembre.


También tenían la creencia de que eran mensajeras de los dioses y espíritus de sus antepasados. Que volvían a la tierra para cuidarlos y protegerlos de alguna catástrofe. Por eso, en algunas comunidades aún son recibidas con ofrendas de cera, flores y copal.


Mexicas, mixtecas, teotihuacanos, toltecas y zapotecas rendían admiración con el paso de las colonias de insectos a su zona de hibernación.


Los aztecas la llamaban “mariposa sagrada” y la asociaban “flor preciosa, diosa de la belleza, el amor y las flores”.


Según la leyenda, los muertos viajan en las alas de las mariposas y es así como llegan hasta los altares de sus familiares.


Este pequeño insecto inicia su ruta migratoria, que abarca más de cuatro mil kilómetros, desde Canadá y el noroeste de Estados Unidos, cruzando toda la Unión Americana y el norte de México hasta llegar a la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, ubicada en los estados de México y Michoacán, concentrando mayoritariamente su arribo a este último estado.

Las características y clima (humedad, altitud y exposición al sol), de los bosques de oyamel de la Reserva son ideales para que las monarcas permanezcan durante su hibernación de noviembre a marzo.


Una característica que destacar es que estos bosques son el único lugar en el mundo donde se pueden ver “racimos” de mariposas Monarca, poseedoras de una gran belleza y colorido.


Las mariposas monarca viajan a México para protegerse del invierno. Los árboles de oyamel les proporcionan a estos insectos las condiciones necesarias para que puedan crecer y reproducirse.


En la cultura maya, las mariposas eran los guerreros muertos en batallas o sacrificios. Estos héroes, en su proceso rumbo al inframundo, acompañaban durante cuatro años al dios sol.


Después, su alma se transformaba en una mariposa. Una antigua leyenda sobra la mariposa dice:


«Cuando quieras desear felicidad y convertir los deseos en realidad, susurra a una mariposa tu petición y entrégale su libertad, agradecida con tu deseo volará y la alegría y el amor te llegarán…”


En México desde 2008, la reserva fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y concentra 3 santuarios ubicados en Michoacán:


El Rosario: el más grande, el más conocido y con mayor concentración de mariposas. Está muy cerca del pueblo mágico de Angangueo, a unos 20 minutos en auto; Sierra Chincua: casi en los límites con el Estado de México, este santuario también está muy cerca de Angangueo, al norte del pueblo mágico y a unos 15 minutos en auto y Senguio: en las montañas boscosas de la comunidad de Senguio, al norte de la reserva. Es el más pequeño.


El sábado 22 de noviembre el gobierno de México anunció la apertura de los santuarios de la mariposa monarca, recintos que sirven como su hogar temporal durante su periodo de hibernación.


Los recintos permanecerán abiertos hasta el próximo 31 de marzo de 2026. El horario de visita es de 8:00 a 17:00 horas.


Mientras tanto… ¡Que tenga usted, un excelente fin de semana!