Servicios AINI
Agadir, Marruecos, Egipto ya está en cuartos de final, pero el camino hasta esa meta estuvo lejos de ser plácido. En un duelo marcado por la tensión y la resistencia de Benín, los faraones necesitaron 120 minutos para imponer su jerarquía y evitar una eliminación prematura que durante muchos minutos pareció posible.


El conjunto egipcio asumió el control del partido desde el inicio, monopolizando la posesión y buscando profundidad por las bandas. Su dominio encontró premio en la primera mitad, cuando logró adelantarse en el marcador gracias a una diana de Marwan Attia que parecía encarrilar una eliminatoria que, en el papel, partía claramente a su favor. Sin embargo, lejos de rendirse, Benín mostró personalidad, orden defensivo y disciplina táctica.


Tras el descanso, el partido se fue cerrando. Egipto cayó en la imprecisión y el exceso de confianza, mientras Benín crecía con el paso de los minutos. El empate llegó en la recta final del tiempo reglamentario, fruto de la insistencia y del desgaste físico de un rival que nunca dejó de creer. El veterano del futbol francés, Jodel Dossou, de 33 años, marcó un gol que silenció a los egipcios y llevó el encuentro a una prórroga cargada de nervios.


En el tiempo extra apareció la diferencia de nivel. Egipto ajustó líneas, recuperó intensidad y encontró espacios ante un Benín ya castigado por el esfuerzo. Un gol en la primera parte de la prórroga de Yasser Ibrahim devolvió la calma al favorito, y otro tanto en los minutos finales del asro del Liverpool, Mohamed Salah, terminó por sentenciar una eliminatoria que había puesto a prueba su fortaleza mental.


La victoria, por 3-1, clasifica a Egipto para los cuartos de final, pero deja advertencias claras. El equipo avanzó gracias a su calidad individual y experiencia en este tipo de torneos, aunque evidenció lagunas en el control de los partidos y en la gestión de los momentos clave.


Benín, por su parte, se despide con la cabeza alta tras firmar una actuación valiente, demostrando que en esta Copa Africana no hay espacio para la relajación. Egipto sigue adelante, sí, pero con la certeza de que, a partir de ahora, cualquier descuido puede costar caro.