El legado afrodescendiente, deuda histórica en Guerrero y México

Por: Alejandra Salgado Romero

“Vicente Guerrero, afromexicano, consumador de la Independencia”


Muro de Honor del Congreso del Estado de Guerrero

Hay historias que durante demasiado tiempo fueron invisibilizadas. Hay rostros que estuvieron presentes en la construcción de México, pero que durante generaciones no aparecieron en los libros de texto, los relatos oficiales, las estadísticas y menos aún en los espacios donde se tomaban las decisiones. Es evidente que la historia de México tiene una raíz africana. Y si existe un estado donde esa raíz tiene una presencia particularmente profunda, viva y evidente, es Guerrero.

Este 31 de agosto, Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, no debería bastarnos con una conmemoración protocolaria. Hablar de las personas afrodescendientes no es hablar de una minoría ajena a México. Es hablar de mexicanas y mexicanos que han participado en la construcción de nuestra nación desde la época colonial, en las luchas por la Independencia, en la conformación de nuestras comunidades, en la economía regional y, de manera extraordinaria, en la cultura que hoy identifica a Guerrero.


Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), son contundentes: en 2023, Guerrero fue la entidad con el mayor porcentaje de población afrodescendiente del país, con 9.5%. Además, la población afrodescendiente mexicana ascendía a millones de personas y presentaba una edad mediana de 32 años. Es decir, estamos hablando de una población plenamente vigente, joven y con un peso social que no puede continuar siendo tratado como anecdótico. Pero las estadísticas solamente comienzan a contarnos la historia. La cultura guerrerense no puede explicarse completamente sin la aportación afrodescendiente.


La Secretaría de Cultura reconoce al son de artesa, al fandango, a la Danza de los Diablos y a diversas expresiones musicales y dancísticas de la Costa Chica como manifestaciones vinculadas con la presencia africana en la región. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por su parte, ha desarrollado investigaciones etnomusicológicas sobre el fandango de artesa, el juego de diablos y el baile de tarima, destacando su importancia como componentes de la identidad regional.

Pero la aportación no termina en la música y la danza. Está también en la gastronomía, en los conocimientos sobre el territorio, en la pesca, en la agricultura, en el cultivo de productos como el ajonjolí y el coco, en el comercio, en la medicina tradicional, en la oralidad, en los relatos comunitarios y en formas propias de organización social.


El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) ha documentado que las comunidades afrodescendientes de la Costa Chica desarrollan actividades económicas vinculadas con la agricultura, la pesca y el comercio, al tiempo que mantienen expresiones culturales que forman parte de la identidad de toda la región. La población afrodescendiente es protagonista en la historia y el desarrollo de Guerrero. El Museo Regional de Guerrero, del INAH, ha señalado expresamente la participación de personas afrodescendientes en las luchas insurgentes y ha destacado que figuras fundamentales como José María Morelos, Vicente Guerrero y Juan Álvarez tuvieron ascendencia africana, aunque durante mucho tiempo esa dimensión de su identidad fue omitida o minimizada en la narrativa histórica.

Además, durante demasiado tiempo, la historia afrodescendiente fue narrada principalmente desde las figuras masculinas. Las mujeres quedaron todavía más invisibilizadas. Pero las mujeres afrodescendientes han sido fundamentales en la preservación de la memoria comunitaria, en la transmisión de conocimientos, en la economía familiar y comunitaria, en las expresiones culturales y en la defensa de sus territorios y derechos. La investigación de la socióloga Marisol Alcocer Perulero sobre la población afrodescendiente de Guerrero ha mostrado que las representaciones raciales no pueden separarse de las relaciones de género. Su estudio evidencia la existencia de estereotipos que han afectado particularmente a las mujeres afrodescendientes de la Costa Chica.

Por eso, hablar de igualdad no puede significar simplemente incorporar a las mujeres afrodescendientes a una política general. Se requiere una perspectiva interseccional, capaz de comprender que las desigualdades pueden acumularse: ser mujer, ser afrodescendiente, vivir en una comunidad rural, enfrentar pobreza o rezago y tener dificultades para acceder a educación, salud, empleo o espacios de decisión.


El 9 de agosto de 2019, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma que incorporó el Apartado C al artículo 2º constitucional y reconoció a los pueblos y comunidades afromexicanas como parte de la composición pluricultural de la Nación, garantizando sus derechos, libre determinación, autonomía, desarrollo e inclusión social. La reforma constitucional del 30 de septiembre de 2024 reconoció a los pueblos y comunidades afromexicanas como sujetos de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Además, reconoció derechos relacionados con identidad cultural, patrimonio, conocimientos, aportaciones a la historia nacional y diversidad cultural, así como su inclusión en censos, estadísticas y registros oficiales.

Guerrero ya había incorporado desde 2014 el reconocimiento constitucional de los pueblos y comunidades afromexicanas y su derecho a la libre determinación y autonomía. En 2022, la Ley 701 fue reformada para cambiar su denominación y reconocer expresamente a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas del estado, ampliando diversas disposiciones relativas a sus derechos. En marzo de 2025, el Congreso de Guerrero aprobó una nueva reforma constitucional en materia indígena y afromexicana para armonizar el marco estatal con la reforma federal y reconocer a estos pueblos como sujetos de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio.


Incluso en 2026 el proceso continúa: se han impulsado propuestas para fortalecer los derechos político-electorales de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, mientras a nivel federal se desarrolla el proceso de consulta previa, libre e informada sobre una Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos.


La legislación, por tanto, está avanzando. Ahora viene la parte más difícil: hacer que los derechos existan en la vida cotidiana. Que la igualdad se convierta en realidad. El reto es pasar de la visibilidad simbólica a la justicia sustantiva. Guerrero tiene rostro afrodescendiente. México también… reconocerlo no es solamente un acto de justicia con quienes estuvieron invisibilizados, constituye un acto de honestidad, porque cuando un pueblo reconoce todas sus raíces, finalmente puede comprender la profundidad de su propia identidad.


Les deseo una semana excelente y agradezco sus aportaciones y/u opiniones a través del correo alejandra.salgado.esdafzk@gmail.com.