Por: Álvaro Venegas Sánchez
Antes, para que el lector reflexione y compare, proporciono datos importantes del último secretario de Salud del régimen neoliberal. Dr. José Narro Robles, tiene una decena de doctorados honoris causa, más nunca fue médico especialista ni tampoco cursó ninguna maestría. Por su supuesta trayectoria académica y servicio político, formó parte de organizaciones científicas y médicas. En la UNAM, la Junta de Gobierno lo designó director de la facultad de Medicina en dos periodos e igual lo designó Rector, dos periodos, de 2007 a 2015.
En la administración pública federal fue director del IMSS y el 8 de febrero de 2016, Peña Nieto lo nombró secretario de salud. En marzo del 2019 renunció a la UNAM para buscar ser candidato a la dirigencia nacional del PRI; abandonó la contienda al considerarla “injusta” y también renunció a su militancia priista después de 46 años. Acuñó aquello de NINIS, en alusión a los jóvenes que no estudian ni trabajan. Paso ahora al tema.
El martes 19 de julio, en la mañanera, vi y escuché la exposición del actual secretario de Salud, David Kershenobich. Ameno y con datos duros. “El consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas está relacionado con las dos enfermedades de mayor mortalidad en el país: diabetes mellitos y padecimientos cardiovasculares”, alertó. “México y Colombia, son las naciones del mundo con mayor ingesta de esos productos. El mexicano toma al año 166 litros de esas bebidas dañinas y explicó que una botella de 600 mililitros de refresco contiene 15 cucharaditas”.
El año pasado, señaló, hubo en el país 192 mil 593 decesos por enfermedades cardiovasculares y 112 mil 641 por diabetes; pero no basta fijarnos sólo en el número sino ¿cómo viven esas personas antes de fallecer? Viven con discapacidad por las complicaciones que muestran y pierden hasta 10 años de vida por consumo de estas bebidas que también pueden ocasionar cirrosis. Un tratamiento común para quienes han abusado de la ingesta, expuso, es la hemodiálisis que consiste en conectarlos a una máquina entre cuatro y seis horas, varias veces a la semana, para lavar su sangre, debido a que los riñones han dejado de funcionar.
En 1993, comentó, el número de hemodiálisis en México era menor de 20 mil al año, y en 2019 pasó a más de 100 mil. Las bebidas que se presentan como light o cero, incrementan el riesgo de infarto o hemorragia cerebral entre 23 y 31 por ciento y cambian el contenido intestinal de las bacterias que viven en un estado de equilibrio con nosotros y son protectoras, pero que con la ingesta, se producen alteraciones que desarrollan complicaciones.
Advirtió que el problema inicia desde la niñez, pues en México siete de cada 10 niños o adolescentes a menudo consumen refresco, incluso en el desayuno, provocando que cuatro de cada 10 presenten sobrepeso y obesidad al rebasar con mucho el 10 por ciento de consumo diario de azúcares, que es el recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Claro, recordó que ya se tiene una campaña dirigida a niños y a adolescentes llamada VIVE FELIZ, VIVE SALUDABLE que también tiene el objetivo de reducir el consumo de comida chatarra y es necesario ampliar la estrategia preventiva a personas adultas. Terminó su exposición con una pregunta a la audiencia: “¿después de lo que has escuchado te tomarías un refresco diario?”
El día anterior, había leído la extensa entrevista que el Dr. Kershenobich concedió a La Jornada. Ahí reconoció los problemas del sector como falta de abasto de medicamentos y mejores servicios, pero, sostuvo: “El sistema de salud en México es bueno y aspiramos a mejorarlo. Con frecuencia se habla de las cosas malas y se olvidan las buenas, como la gratuidad de servicios y medicinas”.
Indagué su trayectoria y quedé impresionado al compararla con la de José Narro Robles. También tuve curiosidad de saber la del Dr. Jorge Alcocer Varela, primer secretario de Salud de los gobiernos de la 4T. Al final, no puedo más que decir, el negocio terminó; el sistema de salud va a mejorar, hay visión y liderazgo presidencial y está en buenas manos.
Iguala, Gro., agosto 25 de 2025
