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Singapur, Agosto 29.- El gobierno de Singapur, país con duras leyes contra las drogas, indicó este jueves que desde el 1 de septiembre castigará con hasta 20 años de prisión y un máximo de 15 golpes con vara en el cuerpo a los proveedores de vapeadores que contengan etomidato —sustancia con efecto anestésico—.

«Se han convertido en una puerta de entrada para el abuso de sustancias», apuntó en un comunicado el ministro de Salud de la ciudad-Estado, Ong Ye Kung.


El primer ministro singapurense, Lawrence Wong, ya adelantó el lunes de la semana pasada la intención de reformar las medidas contra la venta y uso de este tipo de cigarros electrónicos, prohibidos desde 2018, y apuntó directamente contra el etomidato.


La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ya alertó el pasado marzo de la expansión en Europa del Este y el Sudeste de Asia de la venta de esta sustancia con fines médicos que es catalogada como un anestésico general de acción corta.


Las autoridades del país desmantelaron en enero de este año una red de distribución de vapeadores presuntamente relacionada con el etomidato, también conocido como kpod.


«Muchas personas, especialmente jóvenes, empezaron a vapear pensando que estaba bien y que no era tan dañino como el tabaco, y luego (…) se adentraron en el abuso de sustancias, que es lo que estamos viendo ahora con el etomidato», remarcó Ong.


Para terminar con el uso de los mismos, el ministro indicó que colocarán a lo largo del país contenedores para que los usuarios depositen los dispositivos de manera voluntaria, antes de recurrir a medidas más coercitivas.


«Los vendedores de vapeadores con etomidato se enfrentarán ahora a hasta 10 años de cárcel y cinco azotes (…) Para los importadores, la pena es más grave: hasta 20 años en prisión y 15 golpes», subrayó el ministro.

Un fuerte aumento respecto al máximo de dos años y la ausencia de castigos corporales con los que hasta ahora se castigaba a las personas arrestadas por importar, vender o distribuir la sustancia.

Mientras que a los consumidores de vapeadores con etomidato, en su gran mayoría jóvenes menores de 30 años, se les exigirá que asistan a programas de rehabilitación y serán multados con entre 388 y 544 dólares.

En caso de continuar con el consumo o saltarse el programa, los castigos se irán endureciendo de manera progresiva hasta contemplar penas de un máximo de dos años de prisión.

Vapear está prohibido en Singapur desde 2018 y, según las leyes actuales, poseer, usar o comprar estos cigarros electrónicos conlleva una multa máxima de más de mil 550 dólares estadounidenses.

Con estas medidas, la ciudad-Estado asiática se pone a la vanguardia contra el consumo de esta sustancia, mientras que aumentan las restricciones en otros países.

Desde junio, el Reino Unido ya prohíbe la venta y suministro de vapeadores desechables, una restricción con la que las autoridades sanitarias tratarán de reducir el acceso de los jóvenes a su uso y los residuos que generan estos dispositivos.