Por: Álvaro Venegas Sánchez

La periodista Rosa Miriam Elizalde escribió el jueves 12 de febrero recordando el llamado Periodo Especial, el impacto que tuvo en Cuba la desaparición de la Unión Soviética fuente principal de apoyo a la isla y las palabras de Fidel Castro, advirtiendo problemas de orden práctico que podrían sobrevenir y vivirían los cubanos incluyendo la Opción Cero: ollas colectivas (alimentarias), bicicletas y carretones como única posibilidad de transporte, apagones, alimentos racionados más que de costumbre.

El bloqueo estadounidense recrudecido con el republicano George Bush (padre) y en seguida con el demócrata Bill Clinton, entre las privaciones que provocó la más dura, refirió, fue la neuropatía; una epidemia asociada a la reducción brusca de la ingesta de alimentos bajando de cuatro mil a poco más de mil calorías diarias: el hambre real, cotidiana, dejó secuelas físicas y sicológicas que perduran en millones de personas.

Al terminar la explicación de la Opción Cero, el comandante Fidel se acercó a los periodistas y Rosa Miriam aprovechó que estaba cerca, “hice una pregunta exaltada, me salió del alma”: ¿Usted cree realmente que sobreviviremos? Él, rememora, volvió a explicar que la Opción Cero era el plan de contingencia del gobierno revolucionario para el momento del bloqueo total del exterior y, por tanto, la falta absoluta de petróleo. Para ese escenario se organizó cada eslabón de la sociedad para mantener un mínimo de actividad económica, así como los centros de educación y salud vitales, con previsión de una situación aún peor: la de una agresión militar. Se entrenaría al pueblo, incluso, para sobrevivir sin agua y energía eléctrica durante muchos días.

Reconoció la paciencia con que Fidel explicó aquel plan y además destacó que no era una consigna propagandística, era un instrumento defensivo. Preparaba sicológicamente al país para un escenario límite y señal de que el Estado se organizaba para el peor desenlace expresando voluntad explícita de no capitular, aún en condiciones extremas. El comandante, recuerda, cerró la explicación sobre el Periodo Especial y la Opción Cero, con una frase respondiendo a la pregunta que sentí me había salido del alma: “Sobreviviremos resistiendo, resistiendo y resistiendo, como otras veces”

Ante lo que sucede en la actualidad por decisión del demente de la Casa Blanca y el imperialismo norteamericano no existen Fidel ni la URSS y los que hicieron la revolución para cambiar el régimen han fallecido o están viviendo la tercera edad. Ciertamente, por las privaciones merced al bloqueo que lleva décadas, muchos ciudadanos han emigrado buscando mejorar su nivel de vida; otros en cambio, que salieron al triunfo de la revolución o ni siquiera nacieron en Cuba sino en Miami como es el caso del actual secretario de Estado, Marcos Rubio, combatieron de varias formas al gobierno que encabezaba de Fidel Castro y ahora enfocan al del presidente Miguel Díaz-Canel.

Sin embargo, la revolución cubana echó raíces en el pueblo y por más de medio siglo no solamente ha resistido, sus sistemas de salud y educación son digno ejemplo para otros países con más recursos naturales, que no sufren bloqueo comercial y gobernados por políticos con mentalidad neoliberal. Por supuesto, Cuba sobrevivirá resistiendo, resistiendo; pero en las actuales circunstancias necesita y merece solidaridad y apoyo de los pueblos y gobiernos progresistas y humanos del mundo.

En 1992, tuve la oportunidad igual que otros miembros de la dirigencia del SNTE, de estar en la Habana, justo en el ambiente del Periodo Especial. Ver y escuchar para creer. Admirables las restricciones que estaban viviéndose y al mismo tiempo férrea decisión de aguantar del magisterio, funcionarios del gobierno con Fidel Castro al frente y el pueblo en general. Uno de los días, con Manuel Hernández Gómez, primer secretario general de la CNTE en la Sección 7, de Chiapas, nos desprendimos del conjunto unas horas y visitamos al azar tres hogares. Escuchamos historias y una convicción impresionante de disposición al sacrificio, apoyo a los líderes de la revolución y que el bloqueo económico del imperialismo no los derrotaría.

Volví otras ocasiones por comisiones designadas, pero las imágenes de 1992 me quedaron grabadas; igual las palabras que escuché de compañeros del sindicato ya en el avión de regreso, por lo que habían visto: “si eso es el SOCIALISMO estamos bien en México” (corría el sexenio de Carlos Salinas).
Iguala, Gro., febrero 16 de 2026