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Madrid, España, Una tormenta de granizo en el ascenso al puerto de Mont Louis obligó a la organización a cancelar la tercera etapa de la Vuelta a España, entre Gruissan-Aude y Font Romeu, de 174 km.
Cerca de la meta del Col de Mont Louis se desencadenó una tremenda tormenta, primero de agua y luego de granizo que enseguida convirtió la carretera en una pista blanca.

Momentos de incertidumbre, de tanteo. La granizada apretó y los corredores tomaron la decisión de bajarse de las bicicletas y buscar refugio donde les fuera posible, en domicilios particulares, cobertizos, bajo cualquier tejado que evitara el martilleo de las bolas de hielo.
Carretera impracticable, condiciones insoportables. Mientras Pogacar se ponía al frente del pelotón y levantaba una mano para detener la marcha de los corredores, la organización de la Vuelta comunicaba la decisión de cancelar la etapa.
Un final poco feliz, decepcionante. La naturaleza decidió aplazar para la etapa de Andorra el primer gran duelo de los favoritos o la enésima exhibición de Pogacar.
