Vicky Barrios
Iguala, Gro., Como cada año se llevó a cabo durante 9 días un novenario de rezos en la capilla de la colonia Ejidal en honor de San Isidro Labrador, santo patrono de los agricultores, para pedir por un buen temporal; la fiesta grande fue este viernes y desde anoche se colocó el arco de flores naturales.
También como cada año se colocó una representación de San Isidro, en esta ocasión se elaboraron grandes flores de hoja de maíz, una yunta de bueyes guiados por un ángel labrando la tierra y colgando unos chiquihuites con mazorcas.
Sin embargo, doña Petra una de las señoras que cuidaba la imagen platicó con nostalgia que hace años los primeros que organizaban la fiesta eran los agricultores y comisariado ejidal; la imagen la paseaban con música de banda que salía de la iglesia del Sagrado Corazón hasta llegar a la capilla.

La música, juegos y danzas duraban 2 dias, y el día principal daban los agriculturos el almuerzo, comida y cena para vecinos y visitantes,, se quemaban decenas de toritos y el tradicional castillo, «y hoy seguimos festejando los vecinos, pero son pocos los agricultores que nos visitan», dijo.
San Isidro Labrador nació hacia el año 1082 en el antiguo Mayrit musulmán, actual Madrid, dentro de una familia campesina humilde. Desde pequeño fue educado en la fe cristiana, aprendiendo el amor a Dios, la caridad y la importancia de la oración. Quedó huérfano siendo niño y desde los 10 años empezó a trabajar como peón de campo. Más adelante se casó con María de la Cabeza, quien también sería reconocida como santa.
San Isidro destacó por llevar una vida sencilla marcada por el trabajo, la oración y el servicio a los demás. Antes de iniciar sus labores en el campo asistía diariamente a Misa, lo que en ocasiones provocaba retrasos que despertaban las críticas de otros trabajadores. Según la tradición, cuando su patrón comprobó la situación, descubrió que mientras Isidro estaba rezando, los bueyes continuaban arando guiados misteriosamente, dando origen a la creencia de que un ángel realizaba el trabajo por él.

Durante la ocupación musulmana de Madrid, Isidro y su esposa tuvieron que abandonar su tierra y vivir las dificultades propias del desarraigo y la migración forzada. Aun así, el santo dedicó parte de su tiempo a ayudar a pobres y enfermos sin descuidar a su familia.
Entre los milagros atribuidos a San Isidro destaca el rescate de un niño que cayó a un pozo profundo. La tradición cuenta que, tras rezar junto a su esposa con gran fe, el agua comenzó a subir hasta devolver al pequeño sano y salvo dentro de una canasta.
Al regresar a Madrid, continuó trabajando en el campo y nuevamente fue criticado por dedicar mucho tiempo a la oración. Sin embargo, cuando se revisaron las cosechas, la parcela que trabajaba produjo el doble que las demás. San Isidro murió el 30 de noviembre de 1172 y hoy es reconocido como patrono de Madrid. Su fiesta se celebra cada 15 de mayo.
