Vicky Barrios
Iguala, Guerrero, Agosto 30.- La función principal de un defensor de oficio es brindar asesoría y defensa jurídica gratuita a personas que no pueden contratar un abogado privado, garantizando el acceso a la justicia en materia penal, civil, familiar y laboral, informó Yelena Sarath Martínez Escobar, abogada de la defensoría pública.
En el Palacio de Justicia, donde se ubican los juzgados del área penal y familiar, están adscritos los abogados públicos, quienes laboran de lunes a viernes de 9:00 a 15:00 horas. No es necesario que los ciudadanos sean trasladados de otras dependencias; cualquier persona, hombre o mujer, puede acudir a solicitar sus servicios gratuitos.
Martínez Escobar explicó que quienes solo acuden por asesoría son atendidos de 9:00 a 13:00 horas, para dejar espacio en el siguiente horario a los asuntos jurídicos en curso.
El servicio se brinda principalmente a personas vulnerables, de escasos recursos, de la tercera edad o que han sido víctimas de violencia. La abogada aclaró que no es exclusivo para mujeres, aunque reconoció que la mayoría de los usuarios son mujeres.
Aunque no se realiza un estudio socioeconómico formal para determinar si los solicitantes pueden contratar un abogado privado, cuando se detecta que alguien podría pagar un abogado particular, se le invita a ceder el espacio a quien realmente lo necesita. A pesar de que la defensoría es gratuita, los usuarios deben cubrir el costo de documentos necesarios para elaborar el expediente, como actas de nacimiento, matrimonio, copias certificadas y traslados, aunque comparado con la defensa privada, este gasto es mínimo.
Al ser cuestionada sobre la percepción negativa que a veces existe hacia los defensores públicos, Martínez Escobar comentó:
—Esa imagen o idea la tienen no solo de los defensores públicos, sino de todos los abogados. Sin embargo, en mi caso, a mis defendidos los invito a usar la tecnología y verificar si lo que les explico es correcto. El derecho es claro y los representamos legalmente.
Finalmente, la abogada destacó que muchos de sus representados, por su condición humilde, no saben leer ni escribir, por lo que se les explica el avance de sus casos con palabras claras y ejemplos gráficos, además de pedir que siempre los acompañe alguien que pueda leer y escribir para garantizar una mejor comprensión.