Vicky Barrios
Iguala, Guerrero, Enero 9.- La violencia en el seno del hogar en esta ciudad ha aumentado de manera considerable, tanto de padres hacia hijos como entre las propias parejas. En lo que va del año, se tiene conocimiento de al menos 60 casos de este tipo, informó Eva María Román Ramírez, regidora de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes.
La funcionaria explicó que la violencia genera patrones de conducta que se replican con el tiempo. Como ejemplo, relató que recientemente se atendió un caso en esta regiduría en el que un menor, que carece de normas y reglas en su hogar y que en su lugar recibe golpes, reproduce conductas violentas con las personas de su entorno, situación que requiere atención especializada y apoyo psicológico para su recuperación.
“La violencia crea patrones de conducta. Un niño que vive sin límites y con agresiones termina normalizando ese comportamiento y ejerciéndolo”, señaló.
En su opinión, la regidora consideró que la primera instancia que debe buscar una solución es la familia, ya que en el hogar se aprende —o debería aprenderse— con base en el amor y los valores. “Una persona no nace agresiva, se hace. Un niño que agrede o abusa generalmente vive en un entorno violento”, expresó.
Agregó que, ante los casos de violencia, suele buscarse a un solo culpable, cuando en realidad existe una corresponsabilidad social. Por ello, consideró necesario endurecer y reformar las leyes para sancionar con mayor severidad a los padres que violentan a sus hijos, lo que podría contribuir a inhibir estas conductas.
Por otra parte, Román Ramírez informó que durante el año pasado se implementaron talleres enfocados en el manejo de emociones y la salud mental de niñas, niños y adolescentes, y que en este 2026 se trabajará de manera directa con las familias, en coordinación con instituciones educativas, a través del taller interactivo de sensibilización titulado “Mi hijo, mi mayor tesoro: conociendo a nuestros hijos”.
Finalmente, destacó que como docente ha constatado que en diversas actividades muchos padres desconocen aspectos básicos de la vida de sus hijos, como su color favorito o quién es su mejor amigo, lo que refleja la necesidad de fortalecer la comunicación y el vínculo familiar.
