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Ciudad de México, Diciembre 24.- El consumo de azúcar y las caries dentales mantienen una relación que desgasta tu salud bucal, abriendo la puerta a problemas serios como un deterioro en el esmalte que protege tus dientes de bacterias.
No se trata solo de evitar el dolor de muelas, sino de entender la química en tu boca. Al ingerir dulces, se desata una reacción en cadena inmediata que compromete tus dientes antes de lo que imaginas.
¿Cómo afecta el azúcar a tus dientes en cuestión de minutos?
Apenas das el primer bocado a un postre azucarado, se activa un mecanismo invisible en tu boca. Las bacterias de tu boca se dan un festín con los azúcares y liberan ácidos como desecho de su digestión inmediata.
Esto es lo que pasa en tus dientes cuando comes mucha azúcar, de acuerdo con un estudio publicado en Dentistry Journal y los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH):
Ataque ácido inmediato: Las bacterias digieren el azúcar y producen ácidos que atacan la capa externa del diente, debilitando su estructura protectora casi al instante tras el consumo.
Desmineralización exprés: El ambiente bucal se vuelve ácido, provocando que el esmalte pierda minerales esenciales como calcio y fosfato, dejándolo blando y vulnerable a la erosión.
El consumo de azúcares provoca un aumento rápido de la acidez en la saliva, creando el escenario perfecto para que inicie el proceso de deterioro dental y la corrosión.
Fiesta bacteriana: El azúcar y los carbohidratos sirven de combustible para que las bacterias crezcan y formen placa, esa barrera pegajosa que recubre tus dientes de forma persistente.
El azúcar produce una reacción química ácida en tu boca, lo que afecta la salud de tus dientes. Canva.
¿Qué pasa con el esmalte de los dientes si se suele consumir azúcar de forma frecuente?
Si comes dulces todo el día, tus dientes sufren un ataque constante. La frecuencia del consumo es tan peligrosa como la cantidad, pues el esmalte no tiene tiempo de recuperarse entre ataques ácidos.
Esto es lo que ocasiona el consumo frecuente de azúcar, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EU (CDC) y la Universidad de Pennsylvania:
Erosión permanente: El esmalte se desgasta progresivamente, creando puntos débiles y orificios que permiten a las bacterias penetrar hacia las capas internas del diente y causar caries.
Mayor riesgo de caries: Consumir bebidas azucaradas más de cuatro veces por semana triplica las probabilidades de sufrir caries en comparación con quienes no las toman.
Dolor y sensibilidad: Al dañarse la capa dura, el frío o el calor llegan a la dentina y los nervios, provocando desde molestias leves hasta dolores agudos y persistentes.
Manchas visibles: El deterioro continuo puede manifestarse con la aparición de manchas blancas, marrones o negras en la superficie dental, señal de una desmineralización avanzada.
Pérdida de piezas: Sin tratamiento, la infección avanza hasta destruir el hueso y la estructura de soporte, lo que puede llevar a la pérdida definitiva de los dientes afectados.
