IRZA
Chilpancingo, Gro., El alcalde perredista de Quechultenango, David Astudillo Morales, acusó al general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, de minimizar los hechos violentos del jueves y reportó que diez pobladores resultaron heridos de bala y uno más murió durante la confrontación con elementos del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal.
“Yo no comparto en la totalidad las opiniones del general (…) Yo creo que ha ido minimizando lo que sucedió aquí en Quechultenango, lo que sucedió en Mochitlán, finalmente lo más grave”, afirmó durante una conferencia de prensa convocada al mediodía de este viernes.
Astudillo Morales sostuvo que las diez personas heridas fueron ingresadas inicialmente al hospital de Quechultenango y después trasladadas a otros centros médicos, debido a la gravedad de algunas de ellas.
“Nosotros tenemos un recuento, todos heridos de bala, de 10 personas que fueron ingresadas a este hospital de Quechultenango” que posteriormente fueron trasladadas a Chilpancingo y a Chilapa, declaró.
Agregó que hasta el último reporte médico había personas graves y un fallecimiento confirmado. Al preguntarle si todas las víctimas eran pobladores, respondió: “Todos pobladores”.
El balance proporcionado por el alcalde difiere de las versiones ofrecidas por autoridades federales y estatales. Hasta el momento no existe un informe conjunto que precise el número total de civiles y elementos de seguridad lesionados, ni las circunstancias en que cada uno sufrió las heridas.
Astudillo Morales coincidió con Trevilla únicamente en que la parte más grave de la confrontación ocurrió fuera de Quechultenango.
“Los hechos se suscitaron en otro municipio, no fue en el municipio de Quechultenango. Si en un momento dado se inició aquí con una movilización, los hechos pasaron a ser en el municipio de Mochitlán”, señaló.
El alcalde también contradijo la cronología presentada por el mando militar. Explicó que alrededor de las 09:15 horas se encontraba en el Congreso local entregando su segundo informe de gobierno y que recibió la notificación de la movilización aproximadamente a las 11:15 horas.
Según su relato, los hechos comenzaron alrededor de las 11:20 horas. Cuando intentó regresar a Quechultenango encontró bloqueado el acceso y tuvo que ingresar por otra vía. Añadió que la confrontación más grave se produjo cerca de las 13:40 horas, en territorio de Mochitlán.
Esta versión se contrapone a la exposición de Trevilla Trejo, quien ubicó el inicio del conflicto alrededor de las 10:00 horas y aseguró que aproximadamente una hora después la situación estaba controlada, aunque la retención de los elementos se prolongó hasta poco antes de las 18:00 horas.
En su mensaje inicial, Astudillo Morales evitó describir directamente la retención, el desarme y el encierro de los agentes. Se refirió a lo ocurrido como “situaciones de tensión entre habitantes y distintas corporaciones de seguridad” y sostuvo que la intervención del Ayuntamiento se limitó a establecer comunicación con autoridades estatales y federales para evitar una confrontación mayor.
“El gobierno municipal de Quechultenango no convocó, no organizó ni instruyó la realización de actos de violencia, agresiones, bloqueos, retenciones o daños contra persona o institución alguna”, afirmó.
El alcalde responsabilizó de manera individual a quienes hayan participado materialmente en conductas ilícitas y aseguró que corresponderá a las autoridades competentes identificarlos.
“No corresponde a esta Presidencia Municipal anticipar responsabilidades, señalar culpables ni realizar conclusiones que únicamente puedan surgir de una investigación objetiva y conforme a derecho”, dijo.
Agregó que el Ayuntamiento colaborará con las investigaciones federales y estatales, y sostuvo: “Este gobierno municipal no protegerá a persona alguna que resulte responsable de la comisión de un delito”.
También rechazó que su intervención como interlocutor significara un respaldo a las acciones de los pobladores.
“Mediar para evitar violencia no significa asumir responsabilidad por los actos de terceros. Dialogar para preservar vidas no significa justificar conductas ilícitas”, expresó.
Durante las preguntas, un reportero se refirió a la entrega de los 29 integrantes del Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Estatal. Astudillo Morales no objetó la cifra y aseguró que, después de su liberación, no se produjo una nueva confrontación con los habitantes.
Los 29 elementos permanecieron retenidos, desarmados y encerrados en la Comisaría Municipal de Quechultenango. Fueron liberados poco antes de las 18:00 horas, después del ingreso de un amplio dispositivo de seguridad y del sobrevuelo de un helicóptero.
Durante la jornada también fue incendiada una patrulla de la Policía Estatal y otras unidades oficiales resultaron dañadas. Trevilla Trejo informó que un teniente coronel sufrió una herida de machete en una mano y que un sargento y un soldado fueron golpeados y que sólo dos civiles resultaron con heridas pero que eran leves.
La representación social estatal abrió cuatro carpetas por los hechos de Mochitlán y Quechultenango, pero en su informe omitió la retención, el desarme y el encierro de los 29 elementos. Tampoco reportó personas detenidas o identificadas por esas acciones.
