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Canadá, Octubre 20.- Los votantes de la provincia canadiense de Alberta votaban el lunes sobre si inician un proceso que podría conducir a la independencia, poniendo a prueba la unidad nacional mientras los canadienses cierran filas contra la guerra comercial del presidente estadounidense Donald Trump y sus amenazas de convertir a Canadá en otro estado de Estados Unidos.
La votación del lunes no es un referéndum directo sobre la independencia. Alberta, donde se encuentran la mayoría de las reservas probadas de petróleo de Canadá, decidirá si sigue siendo una provincia o si inicia el proceso legal hacia un futuro referéndum sobre la separación.
Más de 1.35 millones de habitantes de Alberta, o el 43% de los votantes habilitados, emitieron votos anticipados o especiales antes del referéndum del lunes, un nivel inusualmente alto de participación temprana que subraya el intenso interés en el futuro de la provincia. Elections Alberta dijo que los resultados no se darían a conocer hasta después de las 10:00 de la noche, hora local del lunes, ya que la apertura tardía obligara a más de 100 centros de votación a extender el horario de votación.
Alberta es el corazón petrolero de Canadá y tierra de vaqueros, un bastión conservador cuya cultura política desde hace mucho tiempo ha tenido más en común con el oeste estadounidense que con gran parte de Canadá. El resentimiento hacia Ottawa es profundo, pero tradicionalmente no se ha traducido en un apoyo generalizado a la independencia.
Pero aun si los habitantes de Alberta rechazan la propuesta, los líderes separatistas sostienen que el movimiento que transformó una causa marginal en una fuerza de la política provincial no va a desaparecer.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, instó a los habitantes de Alberta a emitir un voto contundente por la unidad. “Voten como si el futuro de Canadá dependiera de ello, porque depende”, dijo Carney el viernes en un mitin en Edmonton, donde creció.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, quien convocó la consulta pese a oponerse a la independencia, citó recientemente una encuesta que mostraba apenas un 22% de apoyo a la separación, una cifra que, según ella, seguía siendo demasiado alta.
La votación también se produce mientras Alberta se recupera de un incendio ocurrido el fin de semana en la Base de las Fuerzas Canadienses Wainwright, que mató a cuatro militares e hirió a otras 39 personas, incluidas 19 en estado crítico, durante un entrenamiento militar.
Las multitudes estallan cuando Carney habla de Estados Unidos
Los mayores vítores que recibió Carney en actos en Calgary y Edmonton se produjeron cuando habló de diversificar el comercio de Canadá para reducir su dependencia de Estados Unidos. Los aplausos mostraron cómo la guerra comercial de Trump y sus amenazas de anexión han alimentado el nacionalismo canadiense incluso en la tradicionalmente conservadora Alberta.
Los primeros ministros liberales han enfrentado durante mucho tiempo resentimiento por parte de los habitantes de Alberta por las políticas energéticas federales, pero Carney se ha convertido en una figura inusualmente popular al respaldar políticas más favorables a los combustibles fósiles, como un proyecto de oleoducto hacia la costa del Pacífico.
Al unirse a Smith en una muestra de unidad contra la independencia, Carney advirtió que el referéndum llega en el “peor momento posible” e instó a los habitantes de Alberta a no usar su voto únicamente para enviar un mensaje a Ottawa.
Smith se opone a la separación
Smith convocó un referéndum al que se opone, reflejando la presión de activistas separatistas dentro de su Partido Conservador Unido (UCP, por sus siglas en inglés), quienes ayudaron a llevarla al poder. Algunos de esos activistas contribuyeron a sacar del cargo al ex primer ministro provincial Jason Kenney en 2022.
Kenney señaló que el separatismo tradicionalmente había sido una causa marginal, y que los partidos independentistas por lo general atraían apenas el 1% o el 2% de los votos. Indicó que la pandemia movilizó a activistas enojados por las restricciones de salud pública y la autoridad del gobierno.
El líder separatista Jeff Rath dijo que los mandatos federales de vacunación contra el Covid-19 lo empujaron hacia la independencia, mientras que Tanya Clemens, copresidenta de Let Alberta Decide, afirmó que las restricciones de la pandemia impulsaron la organización política. Keith Wilson, el otro copresidente del grupo, fue el abogado principal del convoy de camioneros de 2022 que paralizó durante semanas el centro de Ottawa en una protesta contra los mandatos de vacunación y otras restricciones por el Covid-19.
Las quejas de Alberta con Ottawa desde hace mucho tiempo
Wilson sostiene que las quejas de Alberta son más profundas. Con gran parte de la población de Canadá concentrada en Ontario y Quebec, dijo, los gobiernos liberales pueden ganar elecciones sin un apoyo significativo en Alberta, lo que deja a la provincia vulnerable a políticas federales a las que se opone su industria energética.
Wilson argumenta que el oleoducto Pacific Link propuesto por Carney ilustra la disfunción, al afirmar que las restricciones federales han desalentado la inversión privada y podrían hacer que los contribuyentes terminen financiando el proyecto.
Al mismo tiempo, Wilson rechaza que Alberta se convierta en un estado estadounidense.
“No tengo ningún interés en sustituir a un amo, que gobierna el futuro de mis hijos, que está en Ottawa, por uno nuevo que esté en Washington”, afirmó.
Otros líderes separatistas han buscado contacto con el gobierno de Trump. Rath y otros defensores de la independencia se reunieron tres veces con funcionarios del Departamento de Estado en Washington para hablar sobre el futuro de Alberta.
El jefe Sheldon Sunshine, de la Nación Cree de Sturgeon Lake, condenó esas reuniones, calificándolas de “absolutamente traicioneras para el pueblo de Canadá, para el pueblo de Alberta”.
