LA CREDIBILIDAD NO SE MIDE EN SEGUIDORES. LOS INFLUENCERS NO SON PERIODISTAS, AFIRMA EL EXPERTO, IÑAKI ALZUGARAY ARREGUI
Por: Teodoro Rentería Arróyave
En esta nueva sociedad digital todos somos potencialmente emisores. Esa democratización de la comunicación es uno de los grandes cambios de nuestro tiempo, afirma en su profundo análisis, el reconocido comunicólogo, docente y experto en la materia, Iñaki Alzugaray Arregui que titula: “Influencers vs. periodistas”
Para mayor comprensión va el artículo del gran amigo y colega, Iñaki Alzugaray:
“Durante años, para llegar a miles de personas era necesario trabajar en un periódico, una estación de radio o en un canal de televisión. Las redes sociales cambiaron por completo esa lógica. Hoy una persona con un teléfono puede tener una audiencia superior a la de muchos medios tradicionales. Pero una gran audiencia no convierte automáticamente a alguien en periodista.
Los influencers han desarrollado una extraordinaria capacidad para comunicarse con sus seguidores. Entienden los códigos digitales, hablan directamente a la cámara, generan cercanía y saben cómo captar la atención. Su influencia es real y sería absurdo minimizarla.
El problema surge cuando confundimos influencia con información y popularidad con credibilidad. El periodismo no es simplemente contar algo que ocurrió. Es un método de trabajo.
Implica comprobar datos, consultar fuentes, contrastar versiones, investigar antecedentes y ofrecer contexto. También significa distinguir claramente entre información, opinión y publicidad. Un periodista puede equivocarse, por supuesto, pero debería existir detrás de su trabajo un proceso destinado precisamente a reducir esa posibilidad.
En las redes sociales ese filtro muchas veces no existe. Alguien escucha un rumor, graba un video y en pocos minutos puede llegar a cientos de miles de personas. Si el mensaje resulta sorprendente, indignante o polémico, el algoritmo puede multiplicar todavía más su alcance. La información falsa tiene entonces una ventaja peligrosa: no necesita ser cierta para convertirse en viral.
Además, buena parte de la economía de los influencers depende de patrocinios, recomendaciones comerciales y acuerdos con marcas. Nada hay de incorrecto en ello mientras exista transparencia. El problema aparece cuando la audiencia no puede distinguir con claridad entre una opinión espontánea, una recomendación genuina y un mensaje pagado.
Sin embargo, tampoco sería justo colocar automáticamente al periodismo del lado de la verdad. Los medios también cometen errores, persiguen audiencia, mezclan información con espectáculo y, en ocasiones, sacrifican rigor por obtener una exclusiva o un clic.
La diferencia fundamental, por tanto, no debería establecerse entre periodistas e influencers, sino entre quienes utilizan procedimientos periodísticos y quienes simplemente comunican.
En esta nueva sociedad digital todos somos potencialmente emisores. Podemos publicar una fotografía, denunciar un hecho, transmitir en vivo o expresar una opinión ante miles de personas. Esa democratización de la comunicación es uno de los grandes cambios de nuestro tiempo.
Pero precisamente porque cualquiera puede publicar, el ciudadano necesita desarrollar una nueva habilidad: aprender a preguntarse quién está detrás de cada información, cuáles son sus fuentes y qué evidencias presenta.
Un millón de seguidores demuestra capacidad de convocatoria. No demuestra que lo que se dice sea verdad. La popularidad se mide en seguidores. La credibilidad, en cambio, se construye con rigor, transparencia y tiempo.
A todo lo anterior, agrego la opinión, también muy certera al artículo de Iñaki Alzugaray, de mis colegas cofrades en la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG, María Elena Carrillo Toxtle y Alejandro Dosal Luce, vicepresidente:
“Un periodista tiene formación académica para empezar y experiencia en campo, vive las noticias generalmente en carne propia arriesgando hasta la vida en muchas ocasiones como se ha visto en los últimos años.
Los influencer, la mayoría son volátiles y se cuelgan de la fama de otros para hacerse populares”.
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; presidente de honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y director de Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com
