¿POR QUÉ MI HIJO TIENE LAS PIERNAS CHUECAS?–¡FELICIDADES MARIAND!–DON CHIMINO
Por: J. David Flores Botello
¿POR QUÉ MI HIJO TIENE LAS PIERNAS CHUECAS?– Una de las grandes alegrías de los padres es ver a su pequeño dar sus primeros pasos. Primero se sostiene de los muebles, después se suelta, pierde el equilibrio, cae sentado sobre su pañal y vuelve a intentarlo. Hasta que un buen día, entre aplausos y gritos de emoción, ¡ya camina! Pero entonces surge una preocupación: “¡Mira sus piernitas, las tiene chuecas!”. Y no falta la abuelita que recomienda sobárselas, la comadre que asegura que le falta calcio o el vecino que aconseja comprarle zapatos ortopédicos.
Lo cierto es que muchos niños comienzan a caminar con las piernas arqueadas, como si entre ambas rodillas cupiera una pelota. En medicina llamamos a esta condición genu varo. Aunque parezca extraño, en la mayoría de los casos es una característica normal del crecimiento.
Durante el embarazo, los huesos de las piernas se encuentran en pleno desarrollo y presentan una curvatura natural. Además, el bebé permanece con las caderas y rodillas flexionadas, con sus piernitas recogidas hacia el abdomen. Esta posición, junto con el desarrollo de los huesos, contribuye a que muchos niños nazcan con las piernas arqueadas. Lo interesante es que las piernas cambian de forma conforme crecemos. Generalmente, entre los 18 y 24 meses comienzan a enderezarse. Después sucede algo curioso: alrededor de los tres o cuatro años las rodillas pueden juntarse mientras los tobillos permanecen separados, formando una letra X. A esto le llamamos genu valgo, que también suele ser normal. Finalmente, hacia los siete u ocho años adquieren una alineación semejante a la del adulto.
Existen muchas creencias populares. Algunos aseguran que las piernas se enchuecan porque el niño comenzó a caminar demasiado pronto, por usar pañales gruesos o porque lo cargaban incorrectamente. Nada de esto constituye una causa habitual. Tampoco debemos intentar enderezarlas con masajes, vendajes o zapatos ortopédicos sin indicación médica. Y mucho menos utilizar andaderas con ruedas, que no enseñan a caminar y pueden ocasionar accidentes graves. ¡Pero cuidado! No todas las piernas arqueadas son normales. Existen enfermedades como el raquitismo, que altera la mineralización de los huesos, y la enfermedad de Blount, que afecta el crecimiento de la tibia y puede provocar una curvatura progresiva. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de esta última. Si una pierna está más arqueada que la otra, la curvatura es muy pronunciada, empeora después de los dos años o se acompaña de dolor, cojera o dificultades para caminar, es necesario acudir al médico. En ocasiones se requieren radiografías y valoración por ortopedia pediátrica. Pero cuando el arqueamiento es normal, generalmente basta con vigilar su evolución durante las revisiones pediátricas. No olvide: las piernas de los niños no nacen perfectamente derechas; se van modelando con el crecimiento. Lo importante es reconocer cuándo esa curvatura forma parte de su desarrollo normal y cuándo puede ser la primera manifestación de una enfermedad. ¡No todo lo que parece chueco necesita enderezarse!
¡FELICIDADES MARIANDCITA!.- Hoy cumple siete añitos mi nietita mayor, Mariand. Niña hermosa, inteligente y virtuosa. Al igual que mi abuelito José Flores hacía con sus nietas, si Dios me da licencia, le regalaré su vestido de quinceañera y bailarenos su primer vals. ¡Felicidades Mariandcita! ¡Te amo!
DON CHIMINO.- El profesor Florentino iba a continuar paticándonos de la historia de Acapulco (de mis recuerdos) cuando un señor que ´staba sentado del otro lado de nuestra mesa, le entró a la paticada. Nos dijo que él seguido salía a pescar y que, anque conocía muy bien las aguas de Acapulco, nunca se ´biera imaginado todo lo que grandes galeones batallaban pa navegar en el Pacífico en aquellos tiempos. El compadre Eleuterio que taba ojo avisor pa ver qué se nos ofrecía lo interrumpió y dijo: – ¡Híjole! ¡Ni siquiera se lo he presentado! Miren comadre Fernanda y compadre Chimino, él e el médico Melitón Saldívar, ginecólogo de profesión que le guta andar en su lancha participando en torneo de marline y espada, su mero mole e andar pecando. Ha ganado premio de primer lugar en Ziguatanejo… ¡nooo primo! ¡Uno pinchi marline chingonzote que ha sacado! Ma del doble de alto que su estatura del doc.” Médico, por la prisa ya no lo presenté, ello son mi compadre Fernanda y mi comadre Chimino, padrino de nuestra hija y,” ––dirigiéndose a mí, a mi Púchun, y señalando al profe y al médico dijo: –“Ello son padre de la niña compañera de la escuela de ballet de mi niña, su hija de ello son muy buenas amiga y seguido no vemo. Con el Profe. Florentino hemo aprendido mucho de historia de Acapulco.” El doptor Melitón se paró de pie, saludó de mano a mi Puchunga y luego estiró el brazo y me quiso dar la mano. Yo tenía mis dedos pegajosos de tar comiendo pata a mano pelona, asina que lo saludé de puñito, mero como saludé al profesor cuando me lo presentó mi compadre. Le dije que mucho gusto, que cómo le hacía pa atender a las señoras con molestias porque la sigüeña ya anda cercas y él, pescando lejos de la playa. El doptor se risó y dijo con voz fuerte y algo ronca, como de locutor de FM: – “Afortunadamente somos un equipo, si alguno no está, el otro o la otra, –porque tenemos excelentes ginecoobstetras–, siempre alguien está al pendiente. Cuando gusten darse un paseo por la bahía o ir de pesca con mucho gusto los llevamos. Ahora ya tenemos lanchas de motor, GPS, radio y aparatos modernos y ya no se sufre como antes los galeones que venían de Filipinas que, esos sí, como nos ha dicho el profe Florentino que, literal, ellos sí le navegaron para ir de un lado a otro, pero, ¡perdón! Te interrumpí Florentino, tú eres el experto”. El profesor alevantó su caballito dijo ¡salú!, se lo echó de un trago, después de no sé cuántos gestos garró su cerveza y de glu, glu, glú le llegó a media botella, se sacudió como perro que acaban de bañar, se acomodó en su silleta y siguió diciendo: –“Hablando de galeones, para comprender la importancia que tuvo Acapulco hay que imaginarnos cómo era el mundo hace más de cuatrocientos años. No existían los aviones, los barcos de vapor ni las comunicaciones modernas como bien dijo el doctor. Los viajes por mar podrían durar varios meses y los navegantes dependian de los vientos, las corrientes marinas, las estrellas y los conocimientos que habían acumulado durante generaciones. Después de que los españoles llegaron a Filipinas necesitaban establecer una ruta que comunicara aquellas islas con la Nueva España. El problema era regresar. Los vientos que facilitaban navegar hacia el poniente no servían para volver por el mismo camino. Fue en 1565 cuando Andrés de Urdaneta encontró la ruta de regreso, conocida como tornaviaje. Para conseguirlo, los barcos debían navegar hacia el norte, aprovechar los vientos favorables del Pacífico y después descender por las costas americanas hasta llegar a Acapulco. Aquello fue un acontecimiento extraordinario, porque permitió establecer una comunicación marítima que se mantuvo durante aproximadamente dos siglos y medio”. El doptor Melitón, que le taba echando sardinas a su pozole, dijo: –“Llevo muchos años saliendo a pescar y sé perfectamente que el mar puede cambiar de carácter en cuestión de minutos. En una ocasión, durante un torneo en Zihuatanejo, salimos con el cielo despejado y unas horas después se levantó un viento tan fuerte que tuvimos que abandonar la pesca y regresar al puerto. Y eso que llevábamos motor, radio y aparatos para orientarnos. Imagínense aquellos pobres cristianos atravesando el océano sin saber cuándo volverían a ver tierra”. El Profesor dijo que sí con la cabeza y siguió: –“Precisamente por eso resulta admirable lo que hicieron aquellos navegantes. El viaje de Manila a Acapulco podía prolongarse cuatro, cinco o incluso seis meses, dependiendo de las condiciones del mar.Muchos tripulantes enfermaban de escorbuto porque pasaban demasiado tiempo sin consumir alimentos frescos que les proporcionaran vitamina C. Otros morían por infecciones, accidentes o tormentas. El agua potable se descomponía y los alimentos se llenaban de insectos. Pero las ganancias del comercio eran tan importantes que los viajes continuaron realizándose durante generaciones. Aquellos barcos transportaban sedas, porcelanas, especias, marfiles y numerosos productos procedentes de China, Japón, India y otras regiones asíáticas. Manila funcionaba como un centro comercial donde se reunían mercancías de diferentes lugares. Por eso, aunque popularmente se le conocía como la Nao de China, el galeón no procedía directamemnte de China, sino de Filipinas”. En eso, Rubén, que se dio cuanta que me terminé mi pozole blanco, llegó con una cazuela de pozole verde que le dije que me la echaría después del blanco, pero, eso lo seguiremos paticando pa l´otra. Por ora, me paso a retirar. ¡Baytes!
