Servicios AINI


Ciudad de México, Octubre 26.- Una de las pinturas más famosas en todo el mundo, es, sin duda, La Noche Estrellada, del pintor neerlandés Vincent van Gogh. Esta obra de arte cambió la historia del arte, cuando el autor puso sus sentimientos por encima de la realidad que veía. Ese paisaje, plasmado en el lienzo, no representa lo que el pintor veía esa noche. Representa lo que Van Gogh sentía, y la forma en la que experimentaba el mundo.


La Noche Estrellada tiene una importante carga emocional por parte del autor, donde los colores representaban algo en concreto para él. Por ejemplo, el color amarillo lo relacionaba con la esperanza y el azul, con la melancolía. De cualquier forma, esta famosa obra de arte es el resultado de una magnífica imaginación y sentimientos que surgieron detrás de la ventana enrejada de su habitación en en asilo de Francia.


Aunque se creía que esta pintura estaba basada en la pura imaginación del artista, la ciencia acaba de descubrir que probablemente hay una gran cantidad de observación real en el cielo de este cuadro. Recientemente, un equipo de científicos coreanos afirmó que lograron identificar el cielo nocturno real que pudo haber representado el pintor.


Investigadores de la empresa surcoreana de ciencia espacial SLLAB y de la Universidad Kyung Hee de Seúl utilizaron un dibujo independiente de Van Gogh. Este se considera como representativo del paisaje de La Noche Estrellada, y buscaba identificar el paisaje montañoso que él vio.

Para lograr esto, ubicaron al paisaje en dirección suroeste del asilo, cerca de Saint-Rémy-de-Provence. Este fue el lugar en el que el pintor creó la pintura, mientras se encontraba en una estancia de 12 meses.


Después de ello, los investigadores realizaron una simulación del cielo sobre esa zona de montaña, durante la madrugada del 22 de julio de 1889. En esta simulación, se mostraba la Luna y Venus en esquinas opuestas del encuadre. La Luna se colocó en lo alto, en la esquina superior derecha. Mientras que Venus se colocó en la esquina inferior izquierda.

Entre estos dos astros, se encuentra el cúmulo estelar de las Híades, ubicada en la constelación de Tauro. Este cúmulo es fácilmente reconocible gracias a que cinco de sus estrellas pueden verse a simple vista y además, tiene una peculiar forma de «V».

Esta pintura ya se había estudiado por parte de historiadores del arte con una interpretación astronómica. Por ello, se creyó que era la constelación de Aries la que aparecía en el cielo, pero no todos estaban de acuerdo. El resultado de las interpretaciones religiosas y simbólicas de esta obra ocasionó que se pensara que era fruto de la imaginación de Van Gogh.

pintura
El cielo que el pintor plasmó pudo haber sido el de una noche de julio de 1889
Una obra que nació en las cálidas noches de julio
Cuando los investigadores lograron reconstruir la visión que tenía el pintor desde su habitación, se dieron cuenta de que la Luna menguante, Venus y el cúmulo estelar de las Híades fueron visibles durante la noche del 22 de julio de 1889. Asimismo, registros meteorológicos históricos sugieren que en esa fecha, el cielo estuvo tan despejado como para observar a los mencionados astros.

Además, el pintor mencionaba con frecuencia que había cigarras, y este hecho coincide más con las temperaturas que se registran en julio. Entonces, esto significa que el pintor no inventó un cielo que no existía, sino que simplemente lo transfirió al lienzo mediante una amplificación estilística.

De acuerdo con el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que es donde se conserva esta pintura, la fecha en la que se creó fue a mediados de junio de 1889. La datación de la pintura se basa en una carta que escribió Van Gogh a su hermano Theo, aproximadamente el 18 de junio. En ella, mencionaba «Por fin tengo un paisaje con olivos y también un nuevo estudio de un cielo estrellado».

No obstante, el estudio menciona que en esa época, la luna parecía casi llena, y no como la luna menguante que representó el artista en su famosa pintura.

Pero, a pesar de este nuevo análisis, los investigadores recomiendan que las fechas mencionadas deben tomarse con cautela. Ya que intentar determinar la fecha exacta en que la obra fue pintada, basándose solo en coordenadas celestes pintadas sobre un lienzo sigue siendo un método poco fiable.