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Tlapa, Gro., Entre música, recuerdos, agradecimientos y un emotivo mensaje de despedida, el presidente municipal de Tlapa de Comonfort, Gilberto Solano Arreaga, encabezó el tradicional baile popular en honor al Señor del Nicho 2026, celebrado el pasado 22 de octubre en la Unidad Deportiva, donde miles de personas se reunieron para disfrutar de las presentaciones de Samuray, Memo Garza y Espinoza Paz.


Como cada año, el Gobierno Municipal, encabezado por el alcalde Gilberto Solano Arreaga y su Cabildo Plural, con la participación activa de la presidenta honorífica del DIF Municipal, Guadalupe Alarcón Arcos, organizó esta celebración popular y familiar, que forma parte de las festividades dedicadas al Señor del Nicho y que reúne a familias de Tlapa y de diferentes municipios de la región de La Montaña.


La noche inició con la presentación del grupo Samuray, que hizo recordar grandes épocas musicales con sus canciones románticas y melodías que marcaron a distintas generaciones. Su participación puso a cantar y bailar a miles de asistentes que disfrutaron de un repertorio lleno de nostalgia.


Posteriormente, el alcalde presentó al cantante Memo Garza, quien conquistó al público con sus interpretaciones de música de banda, baladas y éxitos que hicieron vibrar a los asistentes, manteniendo el ambiente festivo de una noche dedicada a la convivencia de las familias.


El momento más esperado llegó con la presentación del cantautor Espinoza Paz, quien cerró con broche de oro la celebración ante una Unidad Deportiva abarrotada. Sus canciones fueron coreadas por miles de personas, convirtiendo su actuación en uno de los momentos más destacados de las festividades del Señor del Nicho 2026.


Sin embargo, más allá de las presentaciones musicales, uno de los momentos más significativos de la noche fue el mensaje del presidente municipal Gilberto Solano Arreaga, quien, visiblemente emocionado, compartió recuerdos de su infancia, agradeció a quienes lo han acompañado durante sus seis años de gobierno y dirigió palabras de despedida al pueblo de Tlapa.


Al iniciar su intervención, saludó a los integrantes del Cabildo Plural y les agradeció por el trabajo compartido durante estos años.
Uno de los pasajes más emotivos de su discurso ocurrió cuando recordó su infancia en Moyotepec y la primera vez que escuchó la canción “Tierra mestiza” a través de un pequeño radio.


Relató que, siendo niño, le sorprendía cómo de aquella pequeña caja podían salir voces y sonidos, y cómo esperaba cada día para escuchar las transmisiones de La Voz de la Montaña.


El alcalde aprovechó este recuerdo para dirigirse especialmente a las nuevas generaciones, a quienes pidió conservar sus valores, mantenerse alejadas de las conductas que dañan a la sociedad y convertirse en ejemplo para quienes necesitan cambiar de rumbo.


En otro momento, Gilberto Solano señaló que las familias de Tlapa merecen espacios de convivencia, actividades culturales y espectáculos de calidad, al destacar que estas celebraciones permiten reunir a personas de distintas edades y comunidades.


Pero el momento de mayor emotividad llegó cuando el presidente municipal habló sobre el significado que ha tenido para él gobernar Tlapa durante dos periodos consecutivos y la satisfacción personal de haber servido a una población integrada por pueblos originarios y familias mestizas.


“Tlapa, fue un placer haberles servido. Me voy, pero me voy muy contento de haber gobernado la tierra de los mestizos y la tierra de los indígenas, y de haber tenido la capacidad de unir estos dos corazones, indígenas y mestizos hermanados en un solo corazón”, expresó.


En su mensaje, deseó que quienes en el futuro tengan la responsabilidad de dirigir el municipio puedan realizar proyectos aún mayores, al considerar que el servicio público debe permitir que las siguientes generaciones continúen trabajando por las necesidades de la población.


“Ojalá que a otra hermana o a otro hermano le den la oportunidad y que haga cosas más grandes de las que hizo un servidor”, expresó.


Finalmente, agradeció las muestras de afecto que recibió durante la celebración, recordando a las personas que se acercaron a saludarlo y le extendieron la mano.