A tres años del huracán Otis
Por: Marcial Rodríguez Saldañ
Este 25 de octubre, se cumplen tres años de que, en la madrugada de esa fecha del 2023, el huracán Otis azotó con toda su fuerza al municipio de Acapulco y a los municipios cercanos -particularmente Coyuca de Benítez-, cuyos efectos fueron devastadores.
1.Habían pasado diez años de que los huracanes Ingrid y Manuel también causaron cuantiosos daños a la población y al territorio de Guerrero.
Al medio día del 24 de octubre, se anunció la suspensión de las actividades escolares y administrativas en todo el estado, lo cual fue muy importante para alertar a las madres y a los padres de familia, docentes, trabajadoras/es y estudiantes; por la tarde, se instaló el Centro de Mando en las instalaciones de la zona naval de Acapulco, para monitorear, informar y atender a la población, de los efectos del Otis.
La alerta de la suspensión de labores educativas, sirvió de mucho, porque también alertó a toda la población.
Por la tarde-noche, de manera inusual había muy poco tránsito vehicular, y peatones en la avenida costera de Acapulco y escasos comensales en los restaurantes, así como turistas en la playa.
Los metereólogos, que estaban observando vía satélite la evolución del huracán, en sus reportes de las nueve de la noche, no alcanzaron a dimensionar la fuerza de su evolución en las horas siguientes.
Por su parte, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, emitió una alerta a las ocho de la noche, pidiendo a la población no salir de sus hogares.
- La lluvia del huracán comenzó a caer en Acapulco como a las siete de la tarde del 24 de octubre, pero la fuerza del Otis toco tierra a las 00:25 (cero horas con veinticinco minutos) del 25 de octubre.
Conforme se fue intensificando la lluvia en cantidades exorbitantes y fuertes vientos, la población se mantenía despierta, atenta a protegerse frente a los destrozos que ocasionaba el huracán: se interrumpió casi de inmediato el servicio de luz eléctrica, luego el de agua, el teléfono, internet -las calles se comenzaron a llenar de agua, de tierra, de árboles, de piedras, de artículos del hogar -camas, mesas, colchones, ropa-, se rompieron cristales, ventanas, puertas, se desprendieron las láminas de cartón y galvanizada de los techos, se derrumbaron bardas, se cayeron casas de adobe, se dañaron las carreteras, los caminos, hubo desabasto de alimentos, de combustible, afectó los servicios de salud, educación, transporte terrestre, aéreo y marítimo, comercio, turismo, empleo y lo más grave la pérdida de la vida de 68 personas. - En el caso particular del sector educativo, las madres, padres de familia, docentes, trabajadoras/es, estudiantes, todos eran damnificados del huracán. Lo primero que habría que atender era satisfacer sus necesidades básicas como parte del pueblo, las escuelas estaban inundadas, llenas de tierra, de lodo, con cristales rotos, bardas y árboles caídos, no se podía entrar a los centros escolares porque las calles estaban cerradas por tanto escombro que había dejado el huracán.
En cuanto se liberaron las calles, de inmediato entramos a las escuelas, a conocer el estado en que se encontraban, que era muy deplorable, y comenzamos a aplicar un Plan de Reconstrucción del Sector Educativo, se elaboró un censo de cada centro escolar de los daños, se inició la limpieza con la participación de madres, padres de familia, directivos y docentes, hasta que se logró la reanudación total de las clases.
Se realizó una campaña de recolección de víveres, se instaló una mesa de emergencia con la ONU, UNESCO, UNICEF y fundaciones nacionales e internacionales, que dieron un gran apoyo al sector educativo, todos muy importantes, destaco el de la fundación BBVA México, que respaldó con 4 mil becas, mil 800 computadoras para docentes y junto con la fundación UNETE y sus socios donaron 75 aulas de medios, con una inversión en total de 135 millones de pesos. - Por su parte el presidente la república Andrés Manuel López Obrador, de inmediato se abocó a apoyar a la población damnificada, mediante acciones relevantes como: el restablecimiento de los servicios de agua y luz; la reapertura del aeropuerto de Acapulco; la reparación de carreteras y caminos; apoyo a víctimas del huracán así como búsqueda de personas desaparecidas; adelanto de dos meses del pago de pensiones de los Programas del Bienestar; incorporación de 10 mil jóvenes al programa de primer empleo Jóvenes construyendo el futuro; aumento del doble de becas a estudiantes de nivel básico sumando 90 mil; apoyo a más de mil 200 escuelas de Acapulco y Coyuca de Benítez, para rehabilitación; prórroga a empresas de la zona del pago de cuotas al IMSS, al ISSSTE y de mensualidades de vivienda del INFONAT; suspensión del pago de energía eléctrica a febrero de 2024; entrega de una canasta básica semanal a 250 mil familias censadas por un lapso de tres meses; entrega de de 8 mil pesos para pintura y limpieza de las casas así como de 40 a 60 mil pesos para arreglo de daños; entrega de una cama, una estufa, un refrigerador, un ventilador y una vajilla a cada familia damnificada; 25 mil créditos a la palabra para la reactivación de actividades económicas; 10 mil millones de pesos para la infraestructura urbana de Acapulco; suspensión del pago de impuestos como el IVA, el ISR y otros en los municipios afectados; apoyo con 50 millones de dólares a 373 hoteles de la zona; suspensión del pago de casetas de la autopista de México a Acapulco, durante diez meses.
- Las historias de vida de las horas aciagas de esa noche, de temor, de angustia, de impotencia y desesperación, son desgarradoras, son parte de la memoria viva de los damnificados del huracán y del pueblo. Las enseñanas que nos deja el Otis son un aprendizaje para las presentes y futuras generaciones de lo que de tiene que hacer: una política integral del estado de protección y regeneración del medio ambiente; planeación del desarrollo urbano sustentable para el futuro; prevenciones normativas suficientes para evitar riesgos por desastres naturales; combate a la corrupción; política permanente de prevención civil al pueblo; educación ambiental.
El Otis nos dejó dos legados históricos: a) que hay personas y organizaciones humanistas, solidarias en momentos de tragedia; b) que el pueblo de Acapulco, Coyuca de Benítez y de todo Guerrero, es un pueblo con una fortaleza indomable, que tiene la entereza para salir adelante en cualquier circustancia de adversidad.
*Maestro Emérito de la Universidad Autónoma de Guerrero
Facebook, Instagram y TikTok: Marcial Rodríguez Saldaña
X @MarcialRodSal
