Vicky Barrios
Iguala, Guerrero, Octubre 16.- Durante nueve días se llevaron a cabo rosarios, misas y diversas actividades religiosas para celebrar a San Gerardo María Mayela, en la parroquia dedicada a este santo, ubicada en Abasolo número 56, informó el párroco Felipe Vélez Jiménez.
La tarde del miércoles, las distintas hermandades realizaron una procesión en vísperas de la festividad, que concluyó con una misa concelebrada por varios sacerdotes del decanato.
Este jueves por la mañana se entonaron las tradicionales mañanitas y a las 17:00 horas, partió una procesión de la parroquia que recorrió varias calles del centro de la ciudad hasta regresar al mismo templo. En el recorrido participaron representantes de las capillas pertenecientes a la parroquia, grupos de danzantes y las marching bands de Cocula e Iguala.
A las 19:00 horas, el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, ofició la eucaristía. Durante la homilía, destacó las acciones que San Gerardo realizó en beneficio de sus hermanos y exhortó a los feligreses a dejar de lado la soberbia, practicar la humildad y convertirse en mediadores para acercar a más personas a Jesús a través de su testimonio.
Durante la celebración también se impartió una bendición especial a las mujeres embarazadas.
San Gerardo María Mayela es conocido como el patrono de las madres embarazadas, los niños y los partos. Su figura es ampliamente venerada por los fieles debido a los numerosos milagros que se le atribuyen, tanto durante su vida como después de su fallecimiento.
Uno de los relatos más conocidos es el llamado milagro del pañuelo. Según la tradición, cuando Gerardo aún vivía, se le cayó un pañuelo que una joven intentó devolverle. Sin embargo, él le pidió que lo conservara porque algún día le sería útil. Años después, cuando la mujer enfrentaba un parto complicado y su vida estaba en peligro, pidió que le llevaran el pañuelo. De acuerdo con el relato, tras recibirlo, se recuperó milagrosamente y pudo dar a luz sin complicaciones.
Entre los otros milagros que se le atribuyen también se encuentran la multiplicación del pan, cuando lo repartía entre familias pobres y necesitadas para que alcanzara para todos, así como el relato de una alacena que, después de quedar vacía debido a su generosidad, volvió a llenarse por providencia divina.
