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Augsburgo, Alemania, El inicio de la gestión de Jürgen Klopp con la selección de Alemania ha tenido un arranque complicado. En el encuentro correspondiente a la segunda jornada de la UEFA Nations League, el combinado alemán sufrió una histórica derrota por 0-1 ante Grecia en el WWK Arena de Augsburgo. Tras haber empatado 1-1 frente a los Países Bajos en la fecha inaugural, la escuadra germana sumó apenas un punto de seis posibles en el inicio de este nuevo ciclo.


Desde el inicio del partido, Alemania asumió el control de la posesión, superando el 75% del dominio del balón. No obstante, el equipo dirigido por Klopp mostró severas dificultades para romper el compacto bloque defensivo plantado por el técnico heleno Ivan Jovanovic. Los intentos del extremo Karim Adeyemi en la primera mitad y de Bambasé Conté tras el descanso fueron las aproximaciones más claras, pero se estrellaron ante las oportunas intervenciones del guardameta visitante, Konstantinos Tzolakis. 


A pesar de que el banquillo local buscó alternativas creativas mediante los ingresos de Florian Wirtz y Jonathan Burkardt en el complemento, la falta de pegada y contundencia en los metros finales continuó frustrando las transiciones ofensivas de la Mannschaft. 


El desenlace del encuentro se definió en el minuto 74. Tras un contragolpe por el costado izquierdo de Christos Tzolis, el balón fue rechazado hacia la frontal del área, donde apareció Dimitrios Kourbelis. El mediocampista sacó un disparo bajo que sufrió un desvío decisivo en el pie del capitán Joshua Kimmich, descolocando por completo al arquero Alexander Nübel para decretar el 0-1 final. 

Este resultado representa un hito sin precedentes para el fútbol heleno, ya que significa la primera victoria en la historia de Grecia sobre Alemania en competiciones oficiales tras diez enfrentamientos previos. Para los locales, el revés acentúa la urgencia de ajustes tácticos de cara a la tercera fecha, donde enfrentarán a Serbia en Múnich.