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Ciudad de México, Septiembre 23.- Si eres de quienes suspende el antibiótico cuando empieza a sentirse bien, porque “ya no lo necesita”, la Dra. Yessica Pérez González, infectóloga experta en antibióticos e infecciones oportunistas, explica los riesgos de esta decisión y otros datos sobre estos medicamentos.
A partir de finales del 2010 se prohibió en México la venta de antibióticos sin receta. Sin embargo, su uso incorrecto sigue siendo un tema que preocupa a los especialistas y que es responsabilidad tanto de médicos como de los pacientes.
Los antibióticos son sustancias que ayudan a eliminar bacterias o impedir que se multipliquen. De esta forma, se reduce el riesgo de complicaciones y muertes asociadas a infecciones bacterianas, especialmente graves.
Pero para que continúen siendo eficientes, deben usarse de forma correcta. Esto va desde recetarlos solo cuando son necesarios y apegarse al tratamiento.
Uno de los errores más comunes es creer que cualquier infección de la garganta u estómago, se cura con antibiótico. La experta en infectología desmiente esta idea al explicar que menos del 10 por ciento de estas infeccionen los necesitan.
En el marco de la mesa redonda organizada por el equipo de Life Science del Grupo Merck, expertos recordaron que las infecciones pueden ser virales o bacterianas; únicamente las segundas requieren antibiótico.
Usarlos de forma indiscriminada trae consecuencias, pues no son inocuos. La principal es matar la flora bacteriana, pues su objetivo es acabar con las bacterias, tanto buenas como malas.
Asimismo, existen diferentes tipos de antibiótico, según la bacteria que cause la infección; no usar el correcto, lejos de ayudar puede perjudicar. Todo esto sin dejar de lado el riesgo a alergias graves y la resistencia a los antibióticos de forma individual y colectiva.
Para reducir los riesgos, lo mejor es siempre acudir con un médico, incluso con un especialista como el infectólogo, para que, a través de un interrogatorio y el seguimiento de la enfermedad determine si es necesario el uso de estos fármacos.
Pero hay otro tema que pocas veces tomamos en cuenta: no basta con que nos receten antibióticos de forma correcta, también importa el tomarlos en los horarios establecidos, terminar el tratamiento y nunca “reciclarlos”.
¿Qué pasa si no termino el tratamiento con antibióticos?
Uno de los errores más comunes al tomar antibióticos es suspender el tratamiento antes de terminarlo, ya sea porque ya nos sentimos bien o porque nos causan malestar como náuseas, diarrea o dolor de estómago.
Sin embargo, la Dra. Yessica Pérez González, señala que, cuando no terminamos el esquema del antibiótico indicado por el médico, existe una probabilidad de que queden remanentes de las bacterias. La consecuencia puede ser una recaída.
Pero, ¿qué pasa si no respetas los horarios? Es muy común pensar que mientras nos tomemos el medicamento 3 veces o 2 veces al día, en caso de ser cada 8 o 12 horas, es suficiente. Esto es un error, ser estrictos con el horario sí importa.
Según la especialista, los horarios se establecen por el mecanismo de acción de los medicamentos que requieren justamente la dosis cada cierto intervalo.
En ese sentido, no todos los antibióticos tienen la misma duración dentro del cuerpo. Por ejemplo, algunos dejan de funcionar a las seis horas y si no tomamos la dosis siguiente a tiempo, dejaremos el cuerpo sin tratamiento un tiempo.
El riesgo aquí es que las bacterias empiecen otra vez a crecer y, todas aquellas que crecen durante un tratamiento antibiótico, se hacen más fuertes. Al permitirlo, damos paso a la resistencia bacteriana.
Por lo tanto, cada vez que tu médico te recete antibiótico, lo mejor es usar una alarma para recordar tomar a tiempo cada dosis y siempre terminar hasta el último día del esquema.
Dejar un tratamiento con antibióticos sin terminar aumenta el riesgo de recaídasCanva
¿Por qué no debemos tomar las sobras de antibióticos?
No es raro que, al comprar antibióticos para nuestro tratamiento, nos sobren un par de tabletas. Lo que nunca debemos hacer es guardarlas para la próxima vez que nos sintamos mal y simplemente tomarlas, sin indicación médica.
La principal razón para no hacerlo es por no saber si la nueva infección requiere antibióticos. Aunque los síntomas puedan parecerse, la infectóloga señala que no siempre significan lo mismo; es decir, la causa puede ser distinta.
Por otro lado, ya que estamos tomando “sobras” de otro tratamiento, no completaremos el esquema necesario en caso de una infección bacteriana. Esto significa que no estaremos atacando correctamente a las bacterias, fortaleciéndolas.
Finalmente, no sabemos si la infección que tenemos es sensible al antibiótico que tomamos, así que estaremos usando un medicamento sin saber si va a funcionar.
En resumen, tomar antibióticos no es como las pastillas dulces para la resequedad de la garganta, tienen riesgos que se pueden reducir si se toman correctamente.
Por esa razón, el mensaje de la Dra. Yessica Pérez González es acudir siempre con los especialistas. En ese sentido, destaca el papel del infectólogo, un especialista poco conocido en México, pero que ayuda a identificar la causa de las infecciones y el mejor tratamiento para estas. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
