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Ciudad de México, Septiembre 22.- El amor no permanece estático. A medida que una relación avanza, las emociones pueden transformarse y dar paso a una conexión más profunda, aunque también es posible que aparezcan diferencias que durante los primeros meses habían pasado desapercibidas.
De acuerdo con distintas investigaciones y teorías sobre las relaciones de pareja, el enamoramiento atraviesa diferentes momentos antes de convertirse en un vínculo más estable. En ese proceso, la intensidad inicial puede disminuir mientras aumentan otros elementos como la confianza, el conocimiento mutuo y el compromiso.
¿Cuáles son las principales etapas del enamoramiento?
Una de las explicaciones más conocidas divide el proceso en tres grandes etapas: atracción intensa, vinculación emocional y amor maduro o compromiso.
La primera corresponde al momento en que existe una fuerte atracción hacia la otra persona. Durante esta fase pueden aparecer entusiasmo, euforia e idealización, por lo que es común concentrarse en las cualidades de la pareja y prestar menos atención a aquellos aspectos que podrían generar diferencias.
La antropóloga Helen Fisher ha relacionado este periodo con la actividad de sistemas cerebrales vinculados con la dopamina y la noradrenalina, sustancias relacionadas con la motivación, el deseo y los mecanismos de recompensa.
Con el paso del tiempo llega una segunda etapa, relacionada con el apego y la conexión emocional. La imagen idealizada comienza a modificarse y la pareja puede empezar a conocerse de una manera más cercana y realista.
En esta fase adquieren relevancia la seguridad y la confianza. Fisher y otros especialistas han estudiado el papel de hormonas como la oxitocina y la vasopresina en procesos relacionados con el vínculo y la conexión entre las personas.
Finalmente aparece una etapa de mayor compromiso. La relación deja de depender únicamente de la intensidad de la atracción y comienza a sostenerse también mediante decisiones, acuerdos, comunicación y proyectos compartidos.
La teoría triangular del amor, propuesta por el psicólogo Robert Sternberg, plantea que el compromiso puede convivir con la intimidad y la pasión, aunque estos elementos no necesariamente permanezcan con la misma intensidad a lo largo del tiempo.
¿Por qué empiezas a notar defectos que antes no veías?
Uno de los cambios que pueden aparecer cuando disminuye el enamoramiento inicial es una percepción más realista de la pareja.
Detalles que anteriormente parecían irrelevantes pueden adquirir mayor importancia: desde determinadas costumbres hasta la manera de relacionarse con los amigos, la familia o incluso con otras personas en situaciones cotidianas.
La psicoterapeuta y sexóloga Nilda Chiaraviglio señala que comenzar a identificar esos aspectos no necesariamente significa que una relación haya terminado. Lo importante, explica, es observarlos y valorar cómo influyen en la convivencia y en el vínculo.
En esta etapa puede resultar necesario hacer una evaluación de la relación y reconocer tanto aquello que genera bienestar como los comportamientos que provocan incomodidad o conflicto.
¿Qué comportamientos conviene observar en una pareja?
Además de las diferencias personales, existen conductas que pueden revelar problemas dentro de una relación.
Entre ellas se encuentran los celos constantes, la forma en que una persona reacciona cuando se enoja, el trato que da a otras personas y la manera en que habla de sus relaciones anteriores.
Chiaraviglio también destaca la importancia de prestar atención a actitudes relacionadas con el control. Intentar decidir cómo debe vestirse la pareja, con quién puede convivir o qué actividades puede realizar puede convertirse en una señal de alerta.
Más allá de las diferencias normales que existen entre dos personas, estos comportamientos pueden afectar la dinámica de la relación y generar un entorno poco saludable.
¿Existe una fecha en la que el enamoramiento llega a su fin?
No existe un momento exacto en el que todas las personas dejen de estar enamoradas. La duración de esta etapa puede variar dependiendo de cada relación y de las experiencias de quienes la integran.
La psicóloga Dorothy Tennov estudió el fenómeno del amor apasionado mediante entrevistas y cuestionarios. A partir de sus investigaciones, planteó que la fase más intensa del enamoramiento puede extenderse aproximadamente entre 18 meses y tres años.
Este periodo no debe interpretarse como una fecha de caducidad del amor. Más bien, se refiere a la transformación de una etapa caracterizada por una elevada intensidad emocional.
Cuando esa intensidad disminuye, la relación puede entrar en una fase distinta, en la que conocer realmente a la pareja, establecer acuerdos y construir confianza adquieren mayor importancia.
¿Qué papel tiene la llamada regla de los tres meses?
Los primeros meses de una relación suelen ser considerados un periodo importante para conocer mejor a la otra persona. De ahí surge la llamada “regla de los tres meses”, una idea popular que propone utilizar ese tiempo para observar cómo se comporta alguien más allá de la atracción inicial.
Durante esta etapa pueden comenzar a hacerse visibles aspectos de la personalidad, hábitos y formas de relacionarse que no necesariamente aparecen durante los primeros encuentros.
Sin embargo, los tres meses no representan una fórmula científica que determine si una relación funcionará o no. Cada vínculo evoluciona a su propio ritmo y requiere tiempo para conocer realmente a la persona con quien se comparte una relación.
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En ese sentido, el paso del enamoramiento hacia una relación más consciente puede implicar dejar atrás la idealización y comenzar a valorar a la pareja de una manera más completa, incluyendo sus virtudes, diferencias y áreas que requieren atención.
