Servicios AINI


Ciudad de México, Septiembre 15.- El glioblastoma es un tipo de cáncer que se considera raro. A pesar de que no es una enfermedad tan frecuente a nivel general, sí es uno de los tumores cerebrales más comunes y además, el más agresivo. Apenas se diagnostican entre 3 y 4 casos por cada 100 mil personas en el mundo.


La razón de su agresividad se debe a que crece muy rápido y es sumamente invasivo; es decir, en vez de quedarse en un lugar, «echa raíces» y se mezcla con el tejido sano del cerebro. Esto dificulta que pueda extirparse por completo mediante cirugía, y por lo general, los médicos deben utilizar tratamientos combinados para tratar de erradicarlo.


El glioblastoma tiene también una altísima capacidad para desarrollar resistencia con el paso del tiempo. La ciencia ya está trabajando en una tecnología que permita eliminar las células de este tipo de cáncer sin causar efectos adversos en los pacientes.


Científicos del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) han dado un paso importante que podría ser clave en la lucha contra este tipo de cáncer. Están desarrollando nanoantenas inyectables con el potencial de eliminar células de glioblastoma resistentes a los fármacos, sin el riesgo de dañar tejido cerebral sano.


En los resultados de una reciente investigación, se dio a conocer que la aplicación de nanoantenas a las células provenientes de pacientes con glioblastoma agresivo y resistentes a la quimioterapia logró eliminar el 52,2% de dichas células. Esta cifra supera más de cinco veces los efectos logrados con la temozolomida, que es el tratamiento estándar para este cáncer.


Esta tecnología se denominó HITMAN, cada uno de los dispositivos tienen una medida de 150 nanómetros, apenas una centésima parte del grosor del cabello humano. Deblina Sarkar, profesora asociada y directora del grupo Nano-Cybernetic Biotrek del MIT Media Lab, explica:


«En estudios de laboratorio y con animales, este enfoque redujo de manera significativa el crecimiento tumoral y prolongó la supervivencia sin efectos secundarios detectables, lo que pone de relieve su potencial como terapia precisa y segura contra el cáncer cerebral».


Los investigadores utilizaron tejido tumoral proporcionado por pacientes que se atendían en Mayo Clinic. Después, implantaron las células derivadas de pacientes en cerebros de ratones para reproducir el tumor en modelo ortotópico. En los animales detuvo el crecimiento de los tumores y extendió la supervivencia mediana en más del 50%.


Al analizar el tejido, no encontraron rastros de toxicidad en las zonas sanas ni en otros órganos principales, como riñones, hígado, bazo, pulmones y corazón. Asimismo, las células cancerosas mostraron una reducción de entre 112 y 150 en los grupos de control a 26 en el grupo tratado. Esto sugiere una posible baja en el riesgo de metástasis.


Las nanoantenas se activan fuera del cuerpo a través de un campo magnético de baja frecuencia (hasta 200 kHz). Este puede atravesar el cráneo y el tejido cerebral, sin generar calor que sea nocivo para los órganos.


Después, esta tecnología podría probarse clínicamente en humanos, siendo inyectadas a través del cráneo. En ensayos preclínicos se administraron mediante una inyección en el brazo, lo que permitió que atravesarán la barrera hematoencefálica y alcanzar la región cerebral específica.

Esto fue posible gracias a un sistema llamado Circulatronics, que combina dispositivos electrónicos con células vivas. Esto permite que el sistema inmune no los detecte como invasores y los ataque.