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Ciudad de México, Septiembre 7.- La nueva actividad del Anak Krakatau, el volcán ubicado en el estrecho de Sonda, entre las islas indonesias de Java y Sumatra, ha vuelto a despertar una pregunta inevitable: ¿una erupción de Krakatoa podría generar un tsunami?


En diciembre de 2018, una erupción de este mismo volcán estuvo acompañada por el colapso de parte de uno de sus flancos, lo que desplazó una enorme cantidad de material hacia el mar y produjo un tsunami que golpeó las costas cercanas.


Sin embargo, aunque un volcán sí puede generar un tsunami, una erupción no significa automáticamente que esto vaya a ocurrir. Y, en el episodio eruptivo registrado durante los primeros días de septiembre de 2026, las autoridades de Indonesia no han detectado hasta ahora señales de un tsunami.


Primero hay que hacer una precisión: el volcán activo actualmente es Anak Krakatau, cuyo nombre significa «hijo de Krakatau». Creció dentro de la caldera dejada por la gigantesca erupción de Krakatau de 1883.


El Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos de Indonesia (PVMBG) informó que el volcán mantuvo un episodio de erupción prácticamente continua durante unas 25 horas, desde las 23:07 horas del viernes 4 de septiembre hasta las 00:04 del domingo 6 de septiembre, tiempo local.


Horas después, a las 03:53, se produjo otra erupción de tipo estromboliano, caracterizada por explosiones que pueden lanzar fragmentos de lava incandescente alrededor del cráter.

Aunque la fase continua terminó, el Anak Krakatau permanece en nivel III de alerta (Siaga). El organismo advirtió que todavía existe una probabilidad elevada de nuevas erupciones y mantiene una zona de exclusión de tres kilómetros alrededor del volcán.


Pero ¿qué pasa con el mar? Bueno, pues hasta las 07:30 horas del 6 de septiembre, el sistema de alerta temprana de tsunamis de Indonesia, InaTEWS, no había registrado anomalías en el nivel del agua del estrecho de Sonda que indicaran la formación de un tsunami relacionado con las erupciones.


Cuando pensamos en un tsunami solemos asociarlo con un terremoto submarino, y con razón: la mayoría se producen cuando un movimiento tectónico desplaza abruptamente grandes cantidades de agua, pero los volcanes también pueden hacerlo.


De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), existen diversos mecanismos capaces de producir un tsunami durante un evento volcánico, entre ellos el colapso de una caldera, el derrumbe de un flanco del volcán, los flujos piroclásticos que entran al océano, explosiones volcánicas o incluso ondas de presión atmosférica extremadamente intensas.

Es decir, el factor determinante no es simplemente que el volcán haga erupción.

Para provocar un tsunami importante tiene que ocurrir algún fenómeno capaz de desplazar bruscamente un enorme volumen de agua.

Y justamente eso fue lo que ocurrió en Anak Krakatau en 2018.

¿Qué pasó con el tsunami de Krakatoa en 2018?
La noche del 22 de diciembre de 2018, mientras Anak Krakatau atravesaba un periodo eruptivo, parte de su flanco suroeste colapsó.

Una gran masa de roca y material volcánico cayó hacia una zona marina de unos 250 metros de profundidad, desplazando el agua y generando un tsunami.

Un estudio publicado posteriormente en Scientific Reports reconstruyó el fenómeno y encontró que las olas alcanzaron alturas de inundación de hasta 13 metros en algunas zonas de las costas de Java y Sumatra.

El desastre dejó al menos 437 personas muertas.

Una de las dificultades de aquel evento fue que no se trató del típico tsunami producido por un gran terremoto. El colapso volcánico ocurrió rápidamente y las costas se encontraban tan cerca del volcán que las olas tuvieron muy poco tiempo de viaje antes de llegar a tierra. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.