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Ciudad de México, Agosto 25.- Que un niño despierte con la pijama o las sábanas húmedas puede preocupar a sus padres, sobre todo cuando la sudoración aparece varias veces durante la noche. Sin embargo, no todo episodio de sudor mientras duerme significa que exista una enfermedad.

La temperatura de la habitación, el exceso de cobijas o una pijama demasiado abrigadora pueden explicar que un menor sude durante el sueño. El panorama cambia cuando la sudoración es intensa, recurrente y aparece incluso en un ambiente fresco, especialmente si se presenta junto con otros síntomas.

De acuerdo con Mayo Clinic, los llamados sudores nocturnos son episodios repetidos de sudoración intensa durante el sueño, capaces de empapar la ropa o la ropa de cama. La institución señala que pueden estar relacionados con distintas enfermedades o condiciones de salud.

¿Por qué ocurren los sudores nocturnos en niños?


La sudoración es un mecanismo normal del organismo para regular la temperatura corporal. Por eso, antes de pensar en una enfermedad, es importante revisar las condiciones en las que duerme el niño.


Una habitación demasiado caliente, demasiadas cobijas o ropa para dormir excesivamente gruesa pueden hacer que el menor despierte sudado. Mayo Clinic aclara que estos episodios relacionados con el calor no suelen considerarse sudores nocturnos en sentido médico ni necesariamente indican una enfermedad.


En cambio, cuando el sudor aparece de forma repetida y es tan abundante que empapa la ropa o las sábanas, conviene prestar atención a otros signos que puedan acompañarlo.


Entre las condiciones que pueden relacionarse con la sudoración nocturna se encuentran algunas infecciones, alteraciones de la tiroides, determinados medicamentos y trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño.


Esto no significa que un niño que suda durante la noche tenga alguna de estas enfermedades. La causa debe establecerse a partir de los síntomas, los antecedentes y, cuando sea necesario, una valoración médica.


Una de las primeras situaciones que deben revisarse es el ambiente donde duerme el menor. Si la habitación es calurosa o el niño utiliza demasiadas cobijas y ropa, puede sudar como respuesta natural al aumento de la temperatura.


También es importante observar si la sudoración coincide con una enfermedad que provoque fiebre. Una infección puede alterar temporalmente la temperatura corporal y acompañarse de transpiración.

Mayo Clinic señala que los sudores nocturnos también pueden relacionarse con infecciones, enfermedades de la tiroides, trastornos autoinmunitarios, ciertos medicamentos y algunos trastornos del sueño.

Por eso, los padres pueden observar algunos aspectos concretos:

¿El niño suda aunque la habitación esté fresca?


¿La ropa o las sábanas terminan empapadas?


¿La sudoración ocurre varias noches?


¿Tiene fiebre?


¿Ha perdido peso o presenta dificultades para ganar peso?


¿Tiene tos persistente?


¿Ronca o respira con dificultad mientras duerme?


Las respuestas pueden ayudar al pediatra a determinar si se trata de una reacción normal al calor o si es necesario investigar otra causa.

¿Los sudores nocturnos en niños pueden relacionarse con problemas de sueño?


Una de las condiciones que puede provocar sudoración nocturna en niños es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que ocurre cuando las vías respiratorias se estrechan o bloquean durante el descanso.

Mayo Clinic incluye la sudoración nocturna entre los síntomas que pueden presentarse durante el sueño en niños con apnea obstructiva. Otros signos son ronquidos, pausas en la respiración, sueño agitado, jadeos, tos, atragantamiento y respiración por la boca.

En los menores, las amígdalas y adenoides agrandadas son uno de los principales factores de riesgo para este trastorno. La obesidad también puede incrementar el riesgo, especialmente durante la adolescencia.

Un aspecto que puede pasar desapercibido es que los bebés y niños pequeños con apnea del sueño no siempre roncan. En algunos casos, la alteración del sueño puede ser el principal signo que observan los padres.

Durante el día también pueden aparecer problemas de atención, dificultades de aprendizaje, cambios de conducta, dolor de cabeza por la mañana o poco aumento de peso.

Si el pediatra sospecha de apnea obstructiva del sueño, puede revisar los síntomas y antecedentes del menor y realizar una exploración física. En algunos casos se solicita una polisomnografía, un estudio nocturno que registra parámetros como respiración, ronquidos, niveles de oxígeno, frecuencia cardiaca y actividad muscular.

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¿Cuándo los sudores nocturnos en niños pueden ser una señal de alerta?
La sudoración nocturna merece mayor atención cuando es intensa, recurrente y aparece sin una explicación evidente, sobre todo si el niño también presenta otros síntomas.

Mayo Clinic señala que los sudores nocturnos pueden acompañarse de fiebre, pérdida de peso, dolor localizado, tos o diarrea.

En los niños, algunos datos que conviene comunicar al pediatra son:

Sudoración que empapa repetidamente la ropa o la cama
Episodios que aparecen aunque la habitación esté fresca
Fiebre persistente o recurrente
Pérdida de peso o poco aumento de peso
Tos que no desaparece
Cansancio inusual
Ronquidos frecuentes
Pausas o interrupciones de la respiración durante el sueño
Jadeos o dificultad para respirar mientras duerme
La presencia de alguno de estos signos no significa automáticamente que el menor tenga una enfermedad grave. Se trata de señales que ayudan al profesional de salud a decidir si es necesario realizar una evaluación más detallada.

En particular, los ronquidos frecuentes, las pausas respiratorias y el sueño agitado deben comentarse con el pediatra porque pueden formar parte de un cuadro de apnea obstructiva del sueño. Mayo Clinic recomienda consultar con un profesional cuando un niño presenta síntomas de este trastorno.