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Estados Unidos, Una vacuna personalizada contra el cáncer desarrollada por Moderna y Merck dio un paso importante en su desarrollo después de que el tratamiento combinado con Keytruda (pembrolizumab) alcanzara los objetivos principales de un ensayo clínico de fase 3 en pacientes con melanoma de alto riesgo.


El estudio evaluó a 1,137 personas cuyo melanoma había sido extirpado mediante cirugía y mostró una reducción estadísticamente significativa del riesgo de que la enfermedad regresara o se propagara, en comparación con Keytruda utilizado por sí solo.


El avance es relevante porque intismeran autogene, también conocido como mRNA-4157 o V940, utiliza tecnología de ARN mensajero para desarrollar una terapia adaptada a las características genéticas del tumor de cada paciente. Sin embargo, todavía se trata de un tratamiento experimental: no está aprobado por la FDA y los resultados completos del ensayo de fase 3 aún deben presentarse públicamente y ser evaluados por las autoridades regulatorias.


¿Cómo funciona esta vacuna personalizada contra el melanoma?
A diferencia de las vacunas tradicionales, que buscan prevenir enfermedades antes de que aparezcan, intismeran autogene está diseñado para tratar a personas que ya tienen o han tenido cáncer. Su objetivo es ayudar al sistema inmunitario a reconocer características específicas de las células tumorales.


Para ello, se analiza el material genético del tumor del paciente y se identifican mutaciones capaces de generar neoantígenos, señales que pueden distinguir a las células cancerosas de las células sanas. A partir de esa información se diseña una terapia individualizada que contiene ARN mensajero con instrucciones para producir hasta 34 neoantígenos específicos del tumor.


La intención es que el sistema inmunitario desarrolle una respuesta de células T dirigida contra esas características. Keytruda actúa de manera complementaria: bloquea la vía PD-1, utilizada por los tumores para dificultar el ataque de las defensas del organismo.


En el ensayo de fase 3 INTerpath-001, la combinación fue evaluada después de la cirugía en pacientes con melanoma de alto riesgo. Según los resultados preliminares anunciados por Moderna y Merck, el tratamiento cumplió los objetivos establecidos y redujo de manera significativa el riesgo de recurrencia y propagación del cáncer frente a Keytruda solo.


El resultado amplía la evidencia obtenida anteriormente en el estudio de fase 2b KEYNOTE-942. En su seguimiento a cinco años, la combinación redujo 49% el riesgo de recurrencia o muerte y 59% el riesgo de metástasis a distancia o muerte frente a Keytruda solo. Estos porcentajes corresponden al estudio de fase 2b y no deben confundirse con los resultados del nuevo ensayo de fase 3, cuyos datos completos todavía no fueron publicados.

¿Cuándo podría aprobarse y qué falta por conocer?
Aunque los resultados representan un avance importante, todavía quedan etapas antes de que esta terapia pueda convertirse en un tratamiento disponible de manera general. Moderna y Merck mantienen conversaciones con los organismos reguladores y prevén presentar información adicional en reuniones médicas.

Por ahora, las compañías no han divulgado todos los datos del ensayo de fase 3, incluido el análisis completo de supervivencia global. Por esa razón, los resultados no permiten afirmar que la vacuna aumente la esperanza de vida ni que constituya una cura contra el melanoma.

La seguridad también seguirá siendo un elemento fundamental. En los datos previos de cinco años de KEYNOTE-942, los efectos adversos atribuidos a la combinación incluyeron principalmente fatiga, dolor en el lugar de la inyección y escalofríos. La mayoría fueron de grado 1 o 2.

El interés científico va más allá del melanoma. Moderna actualmente mantiene ensayos con esta plataforma en otros tipos de cáncer, incluidos cáncer de pulmón no microcítico, renal y de vejiga, además de estudios en melanoma metastásico.

Así, el resultado de fase 3 representa un avance relevante para las terapias personalizadas contra el cáncer, pero intismeran autogene todavía no es una vacuna aprobada ni un tratamiento disponible de forma general. El siguiente paso será conocer los datos completos y determinar si la evidencia es suficiente para obtener una autorización regulatoria.