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Ciudad de México, Agosto 7.- Un párpado que cae al final del día puede parecer una consecuencia del cansancio, pero si además aparece visión doble y los síntomas mejoran después de descansar, podría tratarse de algo más que un problema en los ojos: miastenia gravis, un padecimiento que afecta aproximadamente a 20 de cada 100 mil habitantes, por lo que se considera una enfermedad rara.
La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune rara que altera la comunicación entre los nervios y los músculos, y provoca una debilidad que cambia a lo largo del día.
“En esta enfermedad hay un ataque justo a la unión entre el nervio y el músculo, por eso hablamos de una placa neuromuscular y entonces cuando se interrumpe esta comunicación, el músculo no recibe la información de moverse y entonces eso provoca debilidad y la debilidad es el síntoma principal de nuestros pacientes”, explicó durante la rueda de prensa sobre la miastenia gravis el neurólogo Edwin Steven Vargas.
La vista doble
Uno de los síntomas iniciales más frecuentes es la diplopía, es decir, ver dos imágenes de un mismo objeto. También puede presentarse ptosis palpebral, término médico utilizado para describir la caída de uno o ambos párpados.
Estos síntomas pueden confundirse inicialmente con un problema de la vista o incluso con otras enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple. Por esta razón, muchas personas acuden primero con un oftalmólogo.
“Aquí el tema es que esta enfermedad conforme va avanzando, el primer contacto generalmente lo obtiene con los oftalmólogos, porque si hay doble auto dice naturalmente el problema está en la visión, pero afortunadamente están muy bien informados sobre esto y ellos saben diferenciar cuando el problema viene de la visión del ojo, o cuando el problema viene de los músculos que mueven los ojos”, indicó el médico especialista.
Sin embargo, en la miastenia gravis el problema no necesariamente se encuentra dentro del ojo, sino en los músculos encargados de moverlo. Cada ojo envía una imagen al cerebro y, cuando los músculos oculares funcionan de manera coordinada, ambas imágenes se superponen y la persona percibe una sola.
Es decir, cada ojo se mueve gracias a varios músculos que actúan como cuerdas y tiran de él en distintas direcciones. Para que la mirada permanezca alineada, todas deben ejercer la fuerza adecuada. Si una se debilita, el ojo se desvía y las imágenes dejan de coincidir.
Una de las principales características de la miastenia gravis es la fatigabilidad muscular. Esto significa que una persona puede realizar correctamente los primeros movimientos, pero conforme utiliza repetidamente un músculo, este comienza a perder fuerza.
Por ello, algunos pacientes pueden despertar sin síntomas evidentes y presentar horas después visión doble, caída del párpado, dificultades para hablar o problemas para tragar.
“La miastenia es por naturaleza fluctuante durante un mismo día. El paciente puede estar bien en la mañana y, en el transcurso del día, presentar visión doble, caída del párpado, dificultad para hablar o para deglutir”, explicó el neurólogo Erwin Chiquete Anaya en la rueda de prensa.
El descanso puede producir una mejoría temporal porque reduce el esfuerzo realizado por los músculos. Sin embargo, esto no significa que la enfermedad haya desaparecido.
Esta fluctuación también puede dificultar el diagnóstico. Una persona puede llegar a la consulta por la mañana sin síntomas visibles, aunque durante la tarde tenga dificultades importantes para trabajar, leer o mirar una computadora.
La caída del párpado podría ser uno de los síntomasEspecial
Algunos pacientes incluso expresan que quisieran que el médico los observara en su peor momento, ya que durante la revisión pueden parecer estables pese a las limitaciones que experimentan en su vida cotidiana.
La debilidad puede extenderse a otros músculos
Aunque la miastenia gravis suele comenzar con manifestaciones oculares, la enfermedad puede generalizarse y afectar otros músculos voluntarios.
Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:
Dificultad para hablar con claridad.
Problemas para masticar.
Dificultad para tragar alimentos o líquidos.
Atragantamiento al comer.
Debilidad en brazos y piernas.
Problemas para levantarse de una silla o subir escaleras. Cansancio intenso después de actividades cotidianas
La intensidad y combinación de los síntomas pueden variar de una persona a otra. Incluso dos pacientes con características semejantes pueden responder de manera distinta a los tratamientos o conservar ciertos síntomas, como la visión doble, aunque hayan mejorado su capacidad para caminar, hablar o deglutir.
¿Cuándo puede convertirse en una emergencia?
La complicación más grave es la crisis miasténica, que ocurre cuando la debilidad alcanza los músculos encargados de la respiración.
El diafragma es uno de los principales músculos que permiten la entrada de aire a los pulmones. Como también es un músculo voluntario, puede debilitarse cuando la enfermedad progresa.
“Cuando un paciente comienza a tener problemas de la respiración, esto es una condición médica que puede comprometer la vida”, advirtió Vargas.
Una crisis miasténica puede requerir hospitalización, atención en terapia intensiva y apoyo ventilatorio para mantener una respiración adecuada.
Por ello, las personas diagnosticadas deben buscar atención médica inmediata si presentan falta de aire, dificultad creciente para hablar, incapacidad para tragar saliva, atragantamientos frecuentes o una debilidad que progresa rápidamente. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
