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Estados Unidos, Una imagen que muestra a la Tierra con una apariencia similar a una «papa abollada» volvió a hacerse viral en redes sociales, acompañada de mensajes que aseguran que la NASA reveló la verdadera forma del planeta. Sin embargo, esa afirmación es engañosa.
Aunque la ilustración es auténtica y fue elaborada con datos obtenidos por satélites científicos, no representa la forma física de la Tierra, sino un modelo conocido como geoide, que permite visualizar cómo varía la gravedad alrededor del planeta.
La confusión surge porque la imagen exagera miles de veces las pequeñas diferencias gravitacionales para hacerlas visibles al ojo humano. En la realidad, la Tierra continúa siendo prácticamente esférica, con un ligero achatamiento en los polos debido a su rotación.
Los especialistas explican que el geoide es una herramienta fundamental para comprender la distribución de la masa terrestre, el comportamiento de los océanos, el nivel del mar e incluso fenómenos relacionados con la geología y la dinámica interna del planeta.
¿Por qué la Tierra aparece como una «papa»?
A diferencia del modelo esférico que normalmente se utiliza para representar al planeta, el geoide toma en cuenta un elemento que no puede observarse directamente: la gravedad.
En términos científicos, se trata de una superficie equipotencial del campo gravitatorio terrestre. Es decir, representa la forma que tendría el nivel medio del mar si los océanos permanecieran completamente inmóviles, sin olas, corrientes, mareas ni viento, y se extendieran incluso por debajo de los continentes.
La NASA explica que la distribución de materiales dentro de la Tierra no es uniforme. Existen diferencias de densidad provocadas por rocas, magma, agua y otros materiales del interior del planeta.
El científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, Michael Watkins, resume este fenómeno de la siguiente manera:
«Debido a que la distribución de materiales en las profundidades de la Tierra varía, su campo de gravedad tiene colinas y valles».
En las zonas donde existe una mayor concentración de masa, la gravedad ejerce una atracción ligeramente superior, formando las llamadas «colinas» del geoide. En cambio, donde la densidad es menor aparecen «valles» gravitacionales.
Para elaborar este modelo con gran precisión, la NASA, junto con otras agencias espaciales internacionales, utilizó información obtenida por las misiones GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) y GOCE, de la Agencia Espacial Europea (ESA), diseñadas para medir las variaciones del campo gravitacional terrestre.
El modelo presentado en 2011 por investigadores del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ), en Potsdam, recibió incluso el apodo de «Papa de Potsdam» debido a su peculiar apariencia.
La imagen viral está exagerada miles de veces
Uno de los aspectos que más confusión genera es que la imagen parece mostrar enormes deformaciones en la superficie terrestre. Sin embargo, eso no ocurre en la realidad.
Los investigadores amplificaron la escala vertical entre 7 mil y 10 mil veces para hacer visibles diferencias gravitacionales extremadamente pequeñas. Sin esa exageración, el geoide sería prácticamente indistinguible de una esfera lisa.
Si un astronauta observara la Tierra desde el espacio, seguiría viendo un planeta casi redondo. Técnicamente, la Tierra se clasifica como un elipsoide oblato, es decir, una esfera ligeramente achatada en los polos por efecto de su rotación.
En el modelo del geoide, los colores también tienen un significado específico.
Las zonas rojas indican regiones donde la gravedad es ligeramente más intensa debido a una mayor concentración de masa bajo la superficie terrestre.
Por el contrario, las zonas azules representan lugares donde la atracción gravitacional es un poco menor, como ocurre en algunas regiones oceánicas, incluido el conocido «pozo de gravedad» del océano Índico.
Lejos de demostrar que la Tierra tiene forma de «papa», esta representación ayuda a los científicos a estudiar con enorme precisión fenómenos relacionados con el nivel del mar, la circulación oceánica, la distribución de masas continentales, la geología y el movimiento de las placas tectónicas.
Por ello, cada vez que la imagen reaparece en redes sociales acompañada de mensajes que aseguran mostrar la «verdadera forma de la Tierra», en realidad se está difundiendo una representación científica del campo gravitatorio terrestre y no una fotografía del aspecto físico del planeta.
