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Venezuela, Julio 1.- Grupos de ayuda advirtieron el martes que el frágil sistema de salud pública de Venezuela está llegando a su límite, casi una semana después de dos potentes terremotos que dejaron hospitales dañados y con personal insuficiente debido a la cantidad de heridos, y con enfermedades infecciosas que se agravan en la zona del desastre.


Mientras tanto, el gobierno informó que el número de rescates oficiales ha caído drásticamente en los últimos tres días, de 5 mil 380 personas salvadas en los primeros dos días después de los sismos a apenas cuatro personas halladas con vida el lunes por las autoridades. El principal periodo para encontrar sobrevivientes de terremotos suele ser de 48 a 72 horas, pero es posible sobrevivir más tiempo, dependiendo de factores como la temperatura y el acceso a agua o alimentos.


El único sobreviviente rescatado hasta la tarde del martes fue un niño pequeño que quedó atrapado durante seis días bajo un edificio derrumbado, dijo Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.


Esas cifras no incluyen los numerosos rescates realizados en todo el país por grupos de voluntarios que, frustrados con la lenta respuesta del gobierno, se dispusieron a salvar a sus seres queridos atrapados días antes de la llegada de equipos internacionales expertos.


El gobierno sitúa el número de muertos en más de mil 900. Expertos dicen que la cifra real sería mucho mayor, ya que cada día se sacan más cuerpos de entre los escombros y las morgues tienen dificultades para manejar la afluencia.


Entre los sobrevivientes ya se desarrolla una crisis humanitaria. Agencias de Naciones Unidas estimaron el martes que el terremoto generó 1.2 millones de toneladas de escombros por edificios destruidos y pertenencias. Manifestaron su preocupación por los efectos en la salud de los miles de personas desplazadas que han dormido durante días a la intemperie o en refugios abarrotados e insalubres.


Un sistema de salud en crisis


El sistema de salud venezolano, de por sí estresado por décadas de falta de inversión y años de crisis económica, está “ahora bajo una presión extrema, con instalaciones que operan más allá de su capacidad ante el aumento de los casos de traumatismos”, afirmó el portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Christian Lindmeier, en una rueda de prensa en Ginebra.

Funcionarios venezolanos afirman que más de 15 mil 800 personas se han visto afectadas por los terremotos —una cifra que refleja el número oficial de desplazados—, señaló el martes la portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados, Carlotta Wolf. Los venezolanos que quedaron sin hogar de forma repentina ahora duermen en autos, parques y otros lugares.

Wolf indicó que esa cifra seguirá aumentando. Muchas de las personas desplazadas en La Guaira, el estado más afectado, sufren una escasez generalizada de alimentos, agregó.

Sin acceso a baños, duchas o jabón, los venezolanos desplazados también se han vuelto cada vez más vulnerables a brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión, dadas las bajas tasas de vacunación de la población, dijo Lindmeier, y añadió que las condiciones son propicias para que se propaguen infecciones transmitidas por el agua como el dengue, la fiebre amarilla y la malaria.

Según el gobierno, los sismos de la semana pasada dañaron o pusieron en riesgo a 38 hospitales en todo el país. La OMS dijo que hasta ahora ha evaluado 21 de esas instalaciones, tres de las cuales ya no están en funcionamiento. Otras seis han sufrido daños y el resto ahora se está viendo sobrepasado por la afluencia de heridos.

Muchos médicos especialistas están desaparecidos entre las ruinas, incluidos funcionarios a cargo de la atención de maternidad en La Guaira, indicó la OMS, lo que agrava los desafíos para la atención de salud en un país del que 8 millones de personas, entre ellos, muchos médicos y enfermeras, han huido en los últimos años.

“Los hallazgos revelan un caos en la prestación de servicios y el flujo de pacientes, procesos marcados por el hacinamiento, el creciente retraso de cirugías… y una ruptura de las medidas de bioseguridad”, dijo Lindmeier.

El martes se notó una mayor presencia de organizaciones no gubernamentales en La Guaira y comunidades adyacentes, con carpas de la Cruz Roja, el Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones instaladas en aceras, malecones e instalaciones deportivas. La gente hizo fila durante todo el día bajo el sol abrasador para recibir artículos de aseo gratuitos, alimentos, medicamentos y mascarillas.