Reconocimiento
Por: José I. Delgado Bahena
Sinceramente, no sé si sean merecidos o no los reconocimientos y homenajes que me han hecho por mi labor como promotor cultural y por mi aportación a la literatura en este oficio que he adoptado, de escritor, después de dejar la docencia; sin embargo, los recibo con mucho agradecimiento y acepto que, al mismo tiempo, se convierten en un compromiso para seguir ofreciendo mi esfuerzo, mi talento, mi creatividad y hasta algunos recursos en beneficio de nuestra cultura en Iguala y en nuestro estado de Guerrero.
Y, de verdad, digo que no sé, porque, definitivamente, no es este el principal objetivo de mi labor, sino el de mostrar mi visión del mundo y de la vida a través del arte y, claro está, participar activamente en la búsqueda de un crecimiento cultural de la sociedad en la que me desenvuelvo.
Por todo eso, he participado en grupos de poetas, en grupos sociales, como el Club Rotario, La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, el Consejo Municipal de Cultura, y en el Consejo Ciudadano de Cultura, así como el haber aceptado dirigir el Centro Cultural “La Pérgola”. Además, en mi comunidad de El Tomatal, creé la Librería de Préstamo Gratuito que, como su nombre lo dice, en ella ponemos a disposición de los lectores una gran diversidad de ejemplares para que se acerquen a leer, sin costo alguno.
Bueno, también he participado como jurado en diversos certámenes de declamación, oratoria, cuento y poesía, sin cobrar un solo peso, en las diversas instituciones que me lo han solicitado.
En fin, mi camino, sin proponérmelo, me ha llevado en la conversación cultural con diversos compañeros y amigos que hemos emparejado esfuerzos por el bien común.
Por eso decía que los reconocimientos los recibo con alegría, porque me llena de orgullo que, en vida, se entreguen estos documentos a quienes nos dedicamos, casi siempre, de manera altruista a hacer algo por los demás.
Ayer, en el espacio de la Plaza Perinorte, por gestión del periodista Julio Palacios Márquez y a través del empresario Zaid Abarca, se nos hizo entrega de un reconocimiento a mi amigo Óliver Herrera Delgado y a quien esto escribe, por nuestras aportaciones, él en la música y yo en la literatura.
Por supuesto, valoro el trabajo que Óliver ha hecho en torno a la creación musical. Lo conocí siendo él casi un niño, tenía 12 o 13 años de edad y ya tocaba el violín como un maestro. Desde entonces, hemos coincidido en muchos eventos, recitales, conciertos y presentaciones de mis libros en los que me ha acompañado con su música, ya sea con su violín o al piano. Como consecuencia de estos acompañamientos, fue naciendo una fuerte amistad entre él y yo que, a pesar de los años y la diferencia de edad, se mantiene y nos hace unir talentos para ofrecer recitales ensamblando música y poesía.
Nuevamente digo que estos gestos tan amables los agradezco y los recibo con alegría, sobre todo viniendo de particulares y no de dependencias oficiales que muchas veces lo hacen para aparentar que de alguna manera apoyan a los artistas. Ninguna necesidad o interés ha tenido Julio Palacios para proponer la entrega de estos reconocimientos a Óliver y a mí, solo el de valorar nuestra trayectoria y, como ya lo dije, las aportaciones que hemos hecho.
Como anécdota: les he dicho a mis familiares que, si después de muerto, surgen iniciativas para homenajes póstumos, no los acepten, porque los que cuentan son los que se hacen en vida y por eso escribo esta columna. Pero también sé que no faltará quien no pida permiso y, si lo hacen y tienen que asistir, ojalá no sean los que nunca iban a mis presentaciones y entonces solo estarán viendo mi fotografía.
Bueno, muchas gracias amigo Julio Palacios por haber intervenido para la realización de este evento en el que también se presentó la Magistral Tuna de Guerrero, de la UAGro.
