Fernando Polanco Ochoa
Chilpancingo, Gro., El gobierno de Guerrero rechazó este miércoles “indicios de enfrentamientos contra la población” de la localidad Nuevo Amanecer, municipio de Chilapa de Álvarez.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública estatal, realizaron “recorridos de seguridad” en la zona y “no se localizaron personas lesionadas, víctimas, daños ni indicios de enfrentamientos contra la población”.
El desmentido surgió luego de que el Ayuntamiento de Chilapa informó que la noche del martes 19, pobladores de San Jerónimo Palantla reportaron detonaciones de arma de fuego y agresiones armadas desde la comunidad vecina de Nuevo Amanecer.
Por medio de un comunicado, el gobierno de Chilapa informó que a las 19:47 horas del martes recibió una llamada de emergencia por ese presunto ataque.
“De acuerdo con los reportes ciudadanos, las detonaciones tienen origen en la comunidad de Nuevo Amanecer, localidad que pertenece bajo control de integrantes del Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata y de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria – Pueblos Fundadores, situación que permite identificar claramente de dónde provienen las agresiones denunciadas por la población”, consigna el comunicado.
La mañana de este miércoles, a través de un comunicado, la SSP del gobierno estatal precisó que, de acuerdo con información proporcionada por el comisario municipal, “las detonaciones habrían sido al interior de la localidad de Nuevo Amanecer”.
Agrega que esas detonaciones habrían sido “realizadas por un habitante de la propia localidad, mismo que fue detenido por la autoridad de la localidad para ser sancionado por sus usos y costumbres”.
Informó también que la Base de Operaciones Interinstitucionales (BOI) permanece instalada en San Jerónimo Palantla, “manteniendo presencia y vigilancia permanente en la región, sin registrarse incidentes adicionales”.
La dependencia estatal reiteró que mantiene coordinación con las autoridades federales y municipales para preservar la paz, la tranquilidad y la seguridad de las familias de la Montaña baja de nuestra entidad.
Entre el 6 y 12 de mayo, cabe recordar, se registró un brote de violencia en los poblados de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, cuyos habitantes -alrededor de 120- se desplazaron hacia la localidad Alcozacán, municipio de Chilapa de Álvarez.
De acuerdo con autoridades federales y estatales, integrantes de un grupo delictivo irrumpieron en esas comunidades, atacaron a la población y quemaron viviendas y vehículos, y el saldo oficial fue de 6 personas asesinadas, seis lesionadas -entre ellas tres menores de edad y una mujer embarazada- y un número incuantificable de animales domésticos y de labor agrícola muertos.
