El magisterio y la evolución educativa

Por: José Rodríguez Salgado

A los maestros rurales de Guerrero, artífices de los grandes cambios.


Hace días se celebró en nuestro país el Día del Maestro. Con este motivo continuaron suspendidas las actividades en la mayoría de planteles escolares. Durante este mes casi no trabajan los profesores, bien por las festividades del calendario o por los llamados juegos magisteriales que de tiempo atrás constituyen un buen pretexto para no asistir a clases. Los alumnos pierden la oportunidad de aprender algo y los maestros desahogar los contenidos de los programas escolares. Por consecuencia se frena el desarrollo nacional.

Todo mundo sabe que el país en su evolución histórica ha sufrido grandes cambios gracias en buena medida a la educación. Por ella evolucionó y se transformaron las estructuras semifeudales todavía prevalecientes en el siglo XIX, donde había un escaso número de escuelas y el analfabetismo afectaba en más de 80% a la población. Con mucha razón se alzaron voces para afirmar con justificado orgullo que los maestros rurales lograron crear una escuela mexicana de enorme significado en los esfuerzos sociales para vencer el atraso, la injusticia, la miseria, la insalubridad y la ignorancia que caracterizaron al México de épocas pasadas.

La educación se vinculó al proceso revolucionario iniciado en 1910 para reformar a la nación. Nadie impulsó y defendió tanto esa etapa como los maestros. Ellos se convirtieron efectivamente en los más sólidos pilares de la Revolución en el campo mexicano. Se entregaron en cuerpo y alma a promover la organización educativa y democrática de los trabajadores rurales, la libertad fraternal, el respeto a la dignidad y derechos del hombre; defendieron ideas de justicia social y pusieron las bases de la cultura, la convivencia respetuosa y la paz.


El programa que le dio dirección, orden y contenido a la política educativa del país tomó forma y organización al crearse la Secretaría de Educación Pública en 1921. El objetivo expreso fue el de “Hacer llegar los datos del saber a todos los que quisieran instruirse”. Se trabajó en beneficio de la educación de las mayorías; se combatió el analfabetismo; se multiplicaron los planteles y se crearon las Misiones Culturales. Es organizada la Educación Secundaria; toma forma, carácter y amplitud la Educación Rural y el magisterio se llena de mística de servicio al pueblo. Se estructura el Sistema Nacional de Educación Tecnológica con la fundación del Instituto Politécnico Nacional en 1936. Irrumpe masivamente el aprendizaje de la música, del canto, la plástica y la lectura.

A toda esa fecunda etapa los maestros la consideran como “la época de oro de la educación mexicana”. En menos de setenta años se abatió el índice del analfabetismo de más de dos tercios de la población a menos del 12%; se extendió la cobertura de la enseñanza primaria de una quinta parte de los niños en edad de cursarla a casi el 100% dentro de una población que en el mismo lapso se multiplicó varias veces; los niños en su inmensa mayoría tuvieron acceso a la secundaria y aprovecharon nuevas oportunidades que ofrecía la enseñanza media, con modalidades educativas idóneas al desarrollo nacional, distribuyéndolas además conforme a la variedad regional del país.

El acceso a la Educación Superior se extendió a todas las entidades federativas. En resumen, el Sistema Escolar Mexicano pasó de menos de un millón de alumnos a más de 25 millones. Desde la creación de la SEP el total de instituciones aumentó de 12 mil a 155 mil. Por iniciativa de las autoridades de entonces se organizó el Sistema Educativo Nacional; se reformularon contenidos y materiales de enseñanza diversos; se promovió la revaloración de la función magisterial y se crearon instituciones para actualizar sus conocimientos, así como la Universidad Pedagógica Nacional, creció en forma y calidad.


Los gobiernos de entonces se propusieron recuperar el acervo ideológico de la Escuela Mexicana para modernizarla acorde a las nuevas exigencias y condiciones del país y el mundo, en congruencia con el concepto indispensable para consolidar y fortalecer el Estado Nacional.

Corresponderá a las nuevas generaciones juzgar los avances y retrocesos de la tarea de unos años atrás con las “innovaciones” que actualmente se siguen. Se formulan votos por que los libros de texto gratuitos se deslinden del proceso de ideologización tan marcado en estos tiempos y se retome la enseñanza de las matemáticas, la comprensión de la lectura, las artes, la biología y las ciencias en general, tan disminuidas en estos tiempos. Felicidades a los maestros que en buena lid se han ganado ese título. Mayo 21 de 2026