Por: Ricardo Castillo Barrientos
La realidad de las cosas, resultó peor el remedio que la enfermedad para la economía de un destino turístico en vías de recuperación, no solo por los embates demoledores de loa fenómenos naturales de los años recientes, sino por la competencia turística creciente en las dos últimas décadas, relegando al emblemático puerto de Acapulco, a posiciones intermedias con cifras no edificantes y conformistas.
Como dice el clásico; “haiga sido como haiga sido”, estamos perdiendo la oportunidad de atraer a miles de motociclistas y a sus familias, después del negligente desempeño de las autoridades municipales de colaborar con el evento y a las acciones represivas de elementos de la Guardia Nacional, con la intensión de preservar el orden y evitar consecuencias funestas como sucedió el año pasado con los trágicos fallecimientos de ocho personas. además de una serie de desmanes. Tuvo como fin, ahuyentar a los motociclistas y vaya si lo lograron con el enorme descenso de visitantes este año. Que se fueron hacia otros centros recreativos.
Las protestas contra el “Motofest” de reducidos segmentos de la población se hicieron patentees en medios de comunicación, redes sociales y en la plataforma “Change,org”, exhortando a las autoridades a la prohibición del evento debido a irregularidades y perdidas de vidas registradas en el desarrollo del cuestionado festival..
En ningún momento la primera autoridad municipal se ha hecho responsable de contribuir a la organización y control del ya tradicional festival de motociclismo, rehuyendo temerosa a asumir la responsabilidad y establecer mecanismos eficaces de coordinación con clubes de motociclistas de las entidades federativas del Centro del país, con el propósito de brindar las facilidades necesarias en materia logística; seguridad, vialidad, emergencias médicas y servicios públicos.
Tenemos un magnífico ejemplo de la “Semana Internacional de la Moto”, año con año se realiza exitosamente en el puerto de Mazatlán, Sinaloa, con la asistencia de 15 mil motociclistas del país y extranjero, desarrollándose durante la Semana Santa, bajo un ambiente y programa bien estructurado, para el deleite de los motociclistas participantes y público asistente.
Las actividades se desarrollan en el Malecón, playas y Centro de Convenciones, iniciando con un magno desfile en la zona turística, además de conciertos y eventos diversos, destacando las acrobacias de los motociclistas en un escenario bien ordenado y seguro para todos.
En Acapulco se podría realizar un evento semejante y de mayor altura que la “Semana Internacional de la Moto”, siempre y cuando se tenga la visión de promover grandiosos eventos y festivales como en otras partes de México y el Mundo, y no se vea a los visitantes como los principales enemigos, siendo estos quienes dan de comer a la mayoría de las familias acapulqueñas por la derrama económica que dejan durante su estancia en el puerto.
Todavía las autoridades están a tiempo de reaccionar positivamente y evitar la perdida de este segmento de turismo, pues necesitamos a todos, debiendo aprovechar la cercanía con el Centro del país, para no lamentarlo a toro pasado. Es tan solo un aspecto para avanzar hacia la recuperación total de nuestro destino turístico.
