Mediante la “sonificación” (producción de sonido), una técnica que transforma datos científicos captados por telescopios en sonidos audibles, dos astrofísicos de la UNAM lograron “escuchar” a nueve blázares (núcleos activos de galaxias muy energéticos y variables en cuyo centro se alberga un agujero negro supermasivo), con el fin de entender eventos del Universo a través del sentido auditivo.
Esta técnica, que desde hace algunos años utilizan entidades como la NASA y la Estación Espacial Internacional, ofrece a los científicos un abordaje distinto del que se puede ver y facilita el acceso a este tipo de conocimiento a personas ciegas o con debilidad visual, que así pueden “escuchar” la estructura de galaxias, nebulosas y cúmulos estelares, señaló Sergio Mendoza Ramos, investigador del Instituto de Astronomía (IA).
“El ser humano siempre ha utilizado la producción de sonido, es una manera de entender la naturaleza a través de otro sentido. En astronomía y en física de partículas, como en otras áreas de investigación, tradicionalmente la luz ha sido el motor para visualizar la ciencia. Pero en las últimas décadas se ha explorado esta manera alternativa que da una perspectiva totalmente diferente e incluyente”, comentó el físico egresado de la UNAM y doctor en Astrofísica por la Universidad de Cambridge, Reino Unido.
Junto con su exalumno de doctorado Gustavo Magallanes Guijón, quien fue estudiante del IA y recientemente concluyó el grado, Mendoza Ramos utilizó la radiación electromagnética en curvas de luz de blázares para aumentar la percepción hacia la parte sonora. En su investigación “sonificaron” las curvas de luz en multifrecuencia de nueve objetos astronómicos para aumentar la percepción humana hacia la parte sonora.
¿Cómo funciona?
Los científicos utilizaron observaciones astronómicas reales, obtenidas de bases de datos públicas de algunos de los observatorios más importantes del mundo, como los satélites Swift y Fermi, y telescopios terrestres como el Zwicky Transient Facility, además de la red de astrónomos aficionados de la AAVSO.
El proceso consistió en tomar las curvas de luz (la variación del brillo a lo largo del tiempo) de nueve blázares (núcleos activos de galaxias muy energéticos y variables) en múltiples longitudes de onda.
Mediante un algoritmo de software se tradujeron esos datos en notas musicales MIDI (siglas de Musical Instrument Digital Interface), instrucciones digitales que definen qué nota tocar, su duración, tono y volumen.
Posteriormente, estas partituras digitales fueron sintetizadas con un instrumento virtual (un sintetizador de sonido tipo campana), lo que permitió generar los archivos de audio y sus correspondientes representaciones visuales (formas de onda y espectrogramas) para su análisis y difusión.
Durante su doctorado, Magallanes Guijón trabajó intensamente en las curvas de luz de los blázares en multifrecuencias con el fin de poder detectar algunos sistemas que tuvieran dos agujeros negros orbitando en el núcleo de los blázares, funcionando así como un objeto binario.
“En México la ‘sonificación’ es una técnica novedosa que se utiliza por primera vez, además es incluyente y útil para la divulgación. Utilizamos software libre para hacerla. Como científicos tenemos que abrir el panorama a cualquier método de detección. En este caso fue importante la inclusividad de personas débiles visuales”, mencionó el universitario.
Gustavo Magallanes consideró que en este trabajo es tan relevante la técnica de “sonificación” como el resultado obtenido del sistema binario de agujeros negros. “La ‘sonificación’ es también una forma de democratizar la ciencia y de acercar el conocimiento que genera a personas con debilidad visual y al público en general en espacios de divulgación”.
