A las maestras y maestros con cariño y reconocimiento
Por: Marcial Rodríguez Saldaña
Las maestras y maestros son la estrella polar que guía el saber de las y los estudiantes, son los forjadores de las y los ciudadanos de la nación, por ello, siempre hay que reconocerles su entrega y vocación educativa, admirar sus virtudes y mostrarles nuestra gratitud y cariño.
1.En la historia universal, se reconoce a Sócrates como uno de los grandes maestros, quien utilizó el método de ¨La mayéutica¨ que consistía en un diálogo, a través de preguntas y respuestas con sus estudiantes, para conocer la verdad.
Las y los maestros, además de compartir sus conocimientos -que ese sólo hecho es relevante en razón de que contribuye a la conservación y al avance del saber-también enseñan principios, buenos hábitos, valores y han realizado una labor transformadora de la sociedad.
Así tenemos el ejemplo de Miguel Hidalgo, quien fue rector del Colegio de San Nicolas Hidalgo -hoy Universidad Nicolaíta- en donde fue maestro de José María Morelos, en esa época donde ya existía una gran influencia de las ideas libertarias que habían escrito pensadores como Juan Jacobo Rousseau y Montesquieu, quienes se oponían a la monarquía y abogaban por la soberanía del pueblo y la división de poderes.
El maestro Hidalgo y el alumno Morelos, tuvieron una encomiable labor en la lucha por nuestra independencia.
- El recuerdo que guardo de todas y todos mis maestros, en cada ciclo educativo es de admiración, reconocimiento y agradecimiento. En mi pueblo – Santa Bárbara-, cuando estudié la primaria -en la escuela Emiliano Zapata- las y los docentes, tenían que trasladarse de la ciudad a la comunidad en caballo, mulas, en burro o a veces caminando, durante más de ocho horas y pasar ahí largas temporadas compartiendo la vida con los habitantes.
Su trabajo con las y los alumnos era ejemplar, desde el primer año que nos enseñaban las cinco vocales, el abecedario, a escribir y a leer las primeras palabras, frases y oraciones; los números, a sumar, restar, dividir y multiplicar; luego la geografía, los estados de la república, los continentes, los países del mundo, sus capitales, sus ríos, lagos, lagunas, montañas, volcanes; la historia de México, la independencia, la reforma, la revolución, sus heroínas y héroes, la historia universal.
En la primaria, la convivencia con las y los compañeros de aula es muy gratificante, son las primeras amigas y amigos que hace uno en la vida, con quienes aprendemos a jugar. - En la secundaria, que cursé en el Cecyt no 37, -hoy ETI no. 1 de Acapulco- los estudios fueron más especializados; los docentes nos enseñaron de manera específica la física, química, biología, matemáticas, español, historia, inglés, arte, educación física, talleres -de mecanografía, taquigrafía, dibujo, electrónica, electricidad- a mí me gustó formar parte de la banda de guerra. En este ciclo, da uno el paso de la niñez a la adolescencia, vienen los cambios hormonales, comienza la etapa de los sueños y amorosa de la vida.
En el bachillerato -que realicé en la preparatoria no 7 de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro)- avanzamos en la especialización de la enseñanza, en cada una de las ciencias del conocimiento y la preparación de un área específica ya fuera de las ciencias naturales o sociales para la antesala de la licenciatura, donde cada quien toma su propio camino. Aquí, vivimos nuestra etapa de la plenitud de la juventud.
4.En la licenciatura viene la hora de la verdad. Yo elegí la hermosa carrera de abogado, que cursé en la Facultad de Derecho de la UAGro. Como en los ciclos anteriores tuve a las mejores maestras y maestros; siempre muy responsables, nunca faltaban a clase, siempre estaban puntuales, muy profesionales cada quien un especialista en su curso, veía como se esforzaban por enseñar a sus estudiantes todo lo que sabían.
Con mis maestras y maestros de la especialidad, maestría y doctorado que realicé en la UNAM, fue una etapa del mayor aprendizaje, los más expertos del país donde consolidé mi formación de jurista.
Y finalmente, con mis maestras y maestros de la Universidad Sorbona de París, donde realicé un Diplomado de Estudios a Profundidad (DEA) en Ciencia Política, ahí fuimos los alumnos quienes impartíamos la clase, con el más profundo grado de especialización.
Es un honor también ser maestro, tuve la distinción que a los pocos meses de terminar mi carrera de abogado gané un examen de oposición para ingresar como docente en la escuela donde apenas había culminado mi licenciatura, y ya de ahí en la facultad de derecho de la UNAM y en diversos posgrados.
En las maestras y maestros está la responsabilidad de perpetuar el conocimiento, de la formación humanista de las presentes y futuras generaciones, que configurarán el destino de nuestra patria. Por siempre, nuestro reconocimiento, admiración y cariño.
*Maestro Emérito de la Universidad Autónoma de Guerrero
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