Don Florencio M. Salgado.
Por: José Rodríguez Salgado
Desde el 4 de los corrientes las cenizas del Profr. y Lic., Joaquín Mier Peralta, fueron depositadas en la Rotonda de mujeres y hombres ilustres del mpio. de Tixtla, su tierra natal. Un acto de justicia para quien fuera ejemplar ciudadano, honesto y eficiente servidor público. RIP
Escribo la presente evocación convencido de la vida y obra de quienes sirven a la comunidad con eficacia y desinterés personal. Tal es el caso de hoy en que pretendo compartir con las nuevas generaciones de guerrerenses, la figura irrepetible del ciudadano teloloapense Florencio M. Salgado, cuya existencia fue de permanente entrega a las mejores causas de la tierra tecampanera.
Fue calificado en su tiempo como “personaje legendario” que dejó testimonio de permanente esfuerzo, en beneficio de la población. Su sola presencia infundía respeto, escribe el maestro Cándido Pineda Barrios, en su libro “Crónicas y Relatos de la ciudad de Teloloapan” (México 2015, edición de autor y sucesores). Con ese espíritu justiciero que caracterizó al maestro Pineda calificó a don Florencio como “un hombre muy culto e ilustrado que estaba al tanto de los acontecimientos de la capital del país y de todo el mundo”. Relata como al asistir a un concierto del célebre cantante Enrico Caruso, en la Ciudad de México, tuvo un encuentro anecdótico con el artista quien lo invitó a desayunar, acontecimiento que don Florencio nunca olvidó.
Don Cándido destaca las virtudes personales del personaje a grado tal que en muchos años en Teloloapan no ha vuelto a nacer un hombre de su magnitud. Es el único que estableció una industria para aprovechar los recursos naturales de la región, comprendiendo también la Tierra Caliente. Construyó edificios de características imponentes a principios del siglo XX…que fueron símbolo del progreso y fuente de trabajo para muchas personas.
Además, fue un hombre de ideas avanzadas en su tiempo. Introdujo nuevas tecnologías para el uso de maquinaría de combustión interna para moler el ajonjolí y el nixtamal, procesar el bagazo de la caña de azúcar, industrializar el algodón y producir hilos para coser, registró su marca “El Cometa”.
En los terrenos de la vecina comunidad de Tlajocotla al sur de Teloloapan, cultivó la caña de azúcar y para regarla construyó una represa aprovechando el agua de un manantial abundante. Esta obra aún perdura y es motivo de un paseo recreativo. El agua de los manantiales de Texcaltitlán fue entubada hasta el pueblo de Teloloapan para ser aprovechada por sus habitantes. Posteriormente pasaron a propiedad del ayuntamiento para servicio público.
Adquirió el primer automóvil FORD de los años veinte. Instaló una fábrica de refrescos que llamó “El Coporito” y produjo también agua mineral embotellada que era muy solicitada por la población. Llevó la primera imprenta, producía etiquetas, formatos, esquelas, invitaciones en general. Llegó a publicar también un pequeño periódico. Con los años el equipo fue comprado por la escuela secundaria “Ignacio Manuel Altamirano” para formar el taller de imprenta.
Adquirió el primer radio que funcionaba con una pila de carbón. También instaló el primer teléfono particular y entregó a la iglesia el primer reloj público que fue instalado en la torreta del templo frente a la plaza pública. Fue prefecto municipal en varias ocasiones; fraccionó los terrenos del rancho Xaxalpa que eran de su propiedad, lo que hoy es la colonia Juárez. Los beneficiarios solamente contribuyeron con cincuenta centavos por cada lote para cubrir los honorarios de quien tuvo a cargo la escrituración.
Don Florencio intervino en el trazó de la carretera Iguala-Teloloapan y en alguno de los tramos dirigió los trabajos. A él se debe la construcción de la llamada Presa Grande que recogía las aguas de las barrancas de Xaxalpa. Esta obra lamentablemente ya no está en uso.
El maestro Pineda concluyó su referencia llamándolo “hombre grandioso, industrioso, emprendedor, financiero, de finos modales y de carácter recio y firme” … Continuará Abril 9 de2026
P.d. Un recuerdo fraterno para el Lic. Juan Nogueda Soto, oriundo de Apaxtla, en un aniversario más de su natalicio. RIP.
