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Praga, Rpública Checa, Praga fue testigo de un partido que comenzó de la mejor manera para los locales. Apenas al minuto 3, Pavel Šulc abrió el marcador con un gol espectacular que encendió a la afición. A partir de ahí, los checos dominaron la primera mitad, respaldados por una defensa sólida que anuló por completo a Dinamarca.
El conjunto danés no logró generar peligro en el primer tiempo y no registró un solo disparo claro a la portería defendida por Matěj Kovář.
Sin embargo, el segundo tiempo cambió por completo. Dinamarca salió con otra actitud, y tras los ajustes del técnico, logró adueñarse del balón y empujar a Chequia hacia su propio campo. La presión dio frutos al minuto 72, cuando Joachim Andersen empató el encuentro tras un tiro libre, en una jugada que también contó con una salida poco acertada de Kovář.
EMOCIÓN HASTA LOS PENALES
En los minutos finales del tiempo regular, Chequia reaccionó y volvió a tomar la iniciativa, lo que se reflejó en el inicio del tiempo extra. Los locales adelantaron líneas y encerraron a Dinamarca en su área. El esfuerzo tuvo recompensa cuando Ladislav Krejčí marcó el segundo gol tras un centro de Vladimír Coufal que terminó en una serie de rebotes dentro del área. Praga estalló: el boleto estaba cerca.

Pero el drama no había terminado. En un tiro de esquina, Kasper Høgh apareció con un potente cabezazo para igualar el marcador y mandar el partido a la tanda de penales.
Desde los once pasos, Dinamarca no estuvo fina y falló tres disparos; el único que anotó fue Christian Eriksen. República Checa, impulsada por su gente, no perdonó. Michal Sadílek convirtió el penal definitivo y desató la locura en el estadio.
Chequia vuelve así a un Mundial después de dos décadas. Será su décima participación en la historia y la segunda como República Checa independiente. Cuando competían como Checoslovaquia, alcanzaron dos finales, en 1934 ante Italia y en 1962 frente a Brasil.
Los checos formarán parte del Grupo A junto a México, Sudáfrica y Corea del Sur. Debutarán el 11 de junio en Zapopan ante Corea del Sur; después enfrentarán a Sudáfrica el 18 de junio en Atlanta, y cerrarán la fase de grupos el 24 de junio en el Estadio Azteca frente a México.
Con una noche llena de emociones en Praga, República Checa se queda con el boleto número 45 al Mundial y pone fin a una sequía de 20 años.
