La familia fuerza de unión real (Cuarta y última parte)

Por: José Rodríguez Salgado

Mis condolencias a la familia del periodista Héctor Contreras Organista, RIP.

La doctora Josefina Zoraida Vázquez, por momentos ve con preocupación la peligrosa discordia que existe entre los partidos políticos. También le conmueve que tengamos la misma pobreza que en 1821. La clase media ha crecido pero sus dimensiones siguen siendo las mismas, con menos protección social incluso que en tiempos de la Corona Española, que era sin duda, mejor árbitro que los gobiernos liberales y los revolucionarios.


Por otra parte, le causa consternación el alcance de la violencia en los últimos tiempos, que es muy similar a la que heredó la Independencia de México. Siente que pasemos drásticamente de una política a otra y que los funcionarios crean que la situación debe cambiar sólo por medio de programas sexenales. Nada resulta más difícil que revertir una situación social. Aún así y quizás debido al optimismo que heredó de su mamá, sigue pensando que México debe superar esta situación.


Le molesta también que el clero sea tan declarativo y entrometido. Ciertamente era necesaria la modernización de las relaciones con la iglesia, pero parece que se les concedió demasiada libertad. Un asunto era establecer relaciones oficiales con el Vaticano y otro muy distinto fue relajar tanto los controles constitucionales a los representantes de la iglesia. Sin embargo, no considera un problema grave, aunque sí, molesto.
Existe la necesidad de enseñar ciencias sociales desde los primeros niveles de educación. Los niños deben saber ¿por qué existe un presidente, quien lo designa, quienes elaboran las leyes y qué proceso deben seguir éstas para su creación? Si los niños entienden esto, más adelante podrán comprender los problemas políticos del país. Por encima de la enseñanza de la historia o de cualquier rama de las ciencias sociales debe promoverse una actitud de tolerancia y respeto hacia los demás, aunque otros difieran de nosotros.
En El Colegio de México, don Daniel Cosío Villegas, fue un hombre progresista, pro feminista; de hecho, su esposa había pertenecido a un grupo feminista y tal vez por eso allí las mujeres tenían mejor lugar que en otras instituciones. Admitía que ellas podían ser inteligentes, lo cual no significa que no se le escaparan de cuando en cuando ciertas conductas tradicionales. Por ejemplo, una vez le preguntó ¿por qué ella ganaba menos que un compañero que tenía menos títulos académicos? y su respuesta fue: “porque él, tiene 4 hijos que mantener”.


La conciencia de los derechos femeninos empezó aparecer con el contacto con las mujeres sudamericanas, mucho más definidas, luego con las estadounidenses que estaban en peores condiciones que las mexicanas. Ellas no tenían, por ejemplo, derechos de gravidez; sus amigas norteamericanas al quedar embarazadas renunciaban a su trabajo. Por eso en su país se desarrolló la efervescencia feminista que se propagaría rápidamente en todo el mundo.

El movimiento feminista abrió muchas puertas, aunque sin duda también tuvo excesos y aspectos negativos, como a veces, impulsar una especie de animadversión por los hombres. Debe reconocerse la incitación a una profunda reflexión de la vida de los mexicanos semejante a la que se dio entre las minorías en Estados Unidos. En la actualidad ya no existen las restricciones imperantes en otras épocas, pero no es menos cierto que haya alcances notables.


Es sumamente difícil establecer en la sociedad actual funciones o papeles específicamente masculinos o femeninos. Muchas mujeres arruinaron sus matrimonios por transgredir los límites que tradicionalmente les han marcado los hombres. Otras han tenido la suerte de crecer en ambientes privilegiados, pero la mayoría de las mujeres mexicanas se abren paso por sí solas.

Los hombres y mujeres tienen diferencias obvias, incluso en los hábitos lingüísticos. Pese a todas las discrepancias, las mujeres merecen tener las mismas oportunidades y posibilidades de acceso a cualquier tipo de cargo. Además, es falso que por naturaleza el hombre debe ser más fuerte y no llorar jamás.


Debemos conservar los valores que dan cohesión a la población mexicana, como la familia, que es un lazo que tanto nos unifica. La familia puede ser una fuerza de unión real.


26 de marzo de 2026.