Por: Francisco Lara Balderas
HACE 11 años y medio. “Esto ya se acabó, vamos por unas frías al Tastee Freez”, comentó un compañero periodista a las 8 de la noche del viernes 26 de septiembre de 2014. Se refería al mensaje de la entonces presidenta del DIF Iguala, María de los Ángeles Pineda Villa, con motivo de su informe de labores y prácticamente “destape” como la principal aspirante del PRD a la presidencia municipal. Después seguirían las felicitaciones, los abrazos y el baile popular en la plaza cívica de las Tres Garantías. Y nos fuimos a las “frías”. Éramos cuatro o cinco compañeros periodistas que habíamos cubierto el evento. En la plática coincidimos en que la señora Ángeles sería la candidata y posterior alcaldesa de Iguala. Su esposo, el alcalde José Luis Abarca Velázquez, estaba haciendo un buen gobierno y ella tenía mucha cercanía con la gente. Sólo algo extraordinario le podría quitar la presidencia municipal. Y ese algo extraordinario ocurrió. Cerca de las 9:30 de la noche, cuando ya llevábamos varias “frías”, se escucharon balazos en las calles. Los meseros del Tastee (prestigiado e histórico restaurante ubicado a media cuadra de la plaza cívica) bajaron las cortinas, pero muchos ciudadanos lograron entrar corriendo. Los que bailaban en la plaza se esparcieron y buscaron refugio en cajeros de bancos y tiendas abiertas. Nuestros teléfonos celulares empezaron a sonar sin descanso. Todos preguntaban qué pasaba en Iguala, por qué las tres entradas a la ciudad estaban bloqueadas. Empezamos a contactar a nuestras fuentes, pero nada era oficial. Puros trascendidos y versiones extraoficiales: Que había entrado la Marina, que habían detenido al presidente municipal, que grupos delictivos se estaban enfrentando. Al grupo de Whats App de periodistas de Iguala llegó un mensaje de voz de la compañera Natividad Ambrosio Cuevas, en el que narraba que buscaba refugio con otros reporteros, pues unos policías habían disparado contra unos normalistas cuando éstos daban una conferencia de prensa al final de la calle de Álvarez. Ya no se supo más. Fue una larga noche y un largo amanecer del 27 de septiembre de 2014. A las 7 de la mañana fuimos citados a conferencia de prensa en el hospital regional de Iguala por el secretario de Salud, Lázaro Mazón Alonso, quien informó sobre los normalistas de Ayotzinapa heridos la noche anterior. A las 12 del mediodía fuimos convocados a otra conferencia de prensa, ahora por el secretario de Seguridad Pública estatal y por el entonces Procurador de Justicia de Guerrero en sus instalaciones, cerca del Cereso de Tuxpan. Allí estaban retenidos todos los policías municipales. Empezaba a fluir información oficial sobre lo ocurrido en la noche del 26 y el amanecer del 27 de septiembre: Los normalistas de Ayotzinapa venían a robar autobuses a Iguala y los policías no les permitieron hacerlo. Sin embargo, el caso subió de tono cuando se conoció que hubo estudiantes muertos y que 43 normalistas estaban desaparecidos. Cuatro días después el alcalde José Luis Abarca solicitó licencia al cargo, luego vino la caída del gobernador Ángel Aguirre Rivero y, meses más trade, el peor golpe político y mediático para el presidente Enrique Peña Nieto. El resto de la historia todos la conocemos……. SIMPLE dato: El Caso Ayotzinapa tumbó a gobernantes, funcionarios estatales y municipales, y cortó la carrera política de muchos personajes de Iguala y de Guerrero……. OTRO simple dato: 11 años y 6 meses después nadie sabe, nadie supo. El también conocido como Caso de los 43 está entrampado y quien lo desentrampe será buen “desentrampador”……… PUNTO.
