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Ciudad de México, Marzo 19.- El crecimiento acelerado de agujeros negros supermasivos, objetos astronómicos con una masa equivalente a millones o miles de millones de veces la del Sol, resulta ser todo un misterio para la astrofísica moderna. Desde su avistamiento por primera vez, gracias al telescopio espacial James Webb, varios investigadores han intentado dar respuesta a varias preguntas que surgen alrededor de su formación y evolución.
Una de estas investigaciones sobre los Little Red Dots (Pequeños Puntos Rojos, LRD), conocidos así por su apariencia de pequeños puntos rojos perdidos en el horizonte, fue el estudio del equipo internacional liderado por el Kavli Institute for Cosmology de la Universidad de Cambridge. El equipo contó con la participación adicional del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que proporcionó información crucial obtenida del Gran Telescopio Canarias (GTC), el telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo.
De acuerdo al estudio, los agujeros negros supermasivos se caracterizan por un intenso color rojizo, el cual ha dado pie a diversos estudios. Estos tonos rojos no son causales, la expansión del universo estira la luz de los objetos más remotos hacia longitudes de onda más largas, un fenómeno que se conoce como “corrimiento al rojo”. Sin embargo, a diferencia de los núcleos galácticos activos convencionales, los LDRs resultan ser débiles en rayos X e infrarrojos, lo que desafiaba la aparición de esos tonos rojizos que tanto les caracterizan.
El equipo de la Universidad de Cambridge escogió como punto de estudio uno de los LRDs más cercanos a la Tierra, a unos miles de millones de años luz. Gracias al Gran Telescopio Canarias, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, los investigadores desentrañaron varios detalles espectroscópicos que resultaron ser imposibles de obtener en estudios previos con ejemplares más lejanos.
Los resultados del observatorio mostraron unas débiles líneas de hierro ionizado, una señal directa de gas significativamente denso en las inmediaciones del agujero negro. Este hallazgo permitió a los expertos poder reinterpretar las señales obtenidas directamente de los LRDs y confirmar su presencia en otras fuentes más distantes. Xihan Ji, autor principal del estudio, explica que los resultados abrirán la puerta a los científicos a reconstruir las condiciones que habrían permitido un crecimiento acelerado de los LRS.
Cristina Ramos Almeida, investigadora del IAC y de la Universidad de La Laguna, advierte de que este es solo el inicio de un trabajo que apenas ha comenzado. Según explica la investigadora, el equipo encargado del estudio consiguió obtener 30 horas adicionales de observación en el Gran Telescopio Canarias para ampliar sus muestras y triplicar así la estadística actual. Sin embargo, todavía queda un largo camino para desentrañar todos los misterios que rodean a los LRDs y, mientras tanto, los estudios sobre la formación y evolución de estos objetos astronómicos continúan en diferentes partes del mundo.
