24 de Febrero, Día de la Bandera Nacional
Por: José Rodríguez Salgado
Al Profr. Neófito Valladares Peralta, por su merecido triunfo en los Juegos Florales.
Nuestro país, es entre las naciones del mundo, uno de los más interesados en explicar su desarrollo partiendo de la historia. Por esta disciplina se explican las luchas lentas e inevitables libradas por nuestros ancestros. A la vez constituye valioso instrumento para responder las interrogantes, interpretar los hechos y evaluar los procesos económicos, sociales, políticos y culturales, como obligado punto de referencia.
Por fortuna la escuela justiprecia el valor de esta ciencia y desprende la vieja etiqueta que la consideraba un simple catálogo de fechas y de nombres y a cambio la convierte en recurso válido para afianzar la raíz nacionalista del pueblo y su vocación libertaria.
En el recuerdo de los héroes y los símbolos se expresan y sintetizan muchos matices de la vida nacional, se renuevan ímpetus de progreso, se da cumplimiento a viejas aspiraciones y se confirman los diarios deberes. Por la Bandera Nacional se descubre ese sentido profundo de la historia que deja escuchar el llamado para superar las adversidades. El lienzo patrio concentra anhelos, precisa legados, establece congruencias a nuestro ser nacional, invita a la seria meditación y convoca a los jóvenes a convertir la intrepidez en reflexión, la esperanza en responsabilidad y la vocación en tarea redentora.
Por esa vía se descubren las posibilidades, se afirma el carácter y se encuentran los caminos a transitar. Los mexicanos de hoy, herederos de rico legado tenemos en la Bandera Nacional el incesante llamado al trabajo, a la unidad y al esfuerzo. En la realidad de la patria se imprime la norma propia que permite aspirar una vida libre, alegre y justa. Aunque no basta ser libre para vivir plenamente. Hay que hacer de la libertad el principio esencial de la dignidad humana y de ésta, la conciencia misma de la justicia.
Si nuestra libertad no es fruto de los cañones, sino de la cultura, debemos merecerla superando atavismos, rechazando provocaciones, actuando con sensatez y equilibrio, cancelando simulaciones. Necesitamos que el trabajo nos anime para llevar la acción de nuestros brazos hasta donde vuele nuestra intención; jamás poseer sin derecho, es condición para adoptar un nuevo evangelio de conducta.
No por fácil recurso metafórico se afirma que el México de hoy y el México de ayer, han forjado la patria eterna que Cuauhtémoc defendió sobre las llamas; el México que permanece erguido y que fija en cada mexicano la línea genética de un ciudadano ejemplar, el que hace florecer su originalidad libre en nuevas esperanzas para edificarlo y ennoblecerlo en el cumplimiento sin fin de los diarios deberes.
Muchas regiones del mundo viven un presente aciago, de odios, destrucción y muerte. Frente a panoramas desoladores reivindiquemos los títulos de la cultura humana escarnecida y reafirmemos los contactos de entendimiento con todos los pueblos de la tierra. No aspiremos conquistar a nadie, pero sí merecer el respeto al derecho propio mediante las satisfacciones que conlleva alcanzar la plena justicia.
Alentemos ideales comunes y creamos mejores condiciones de vida para los que menos tienen, conscientes de la potencialidad de nuestros recursos y posibilidades. Construyamos escuelas, hospitales, caminos, puentes, mercados; fertilicemos la tierra, cuidemos el entorno ecológico, incrementemos las reservas forestales y estimulemos la actividad artesanal, la pesca y la minería.
La Bandera Mexicana nos convoca a renovar la solidaridad y concordia, considerando que el progreso es obra del conjunto y la voluntad, el lazo que debe ligarnos en un serio empeño de colaboración. Sólo de esta manera se despegará la síntesis borrosa de dramáticas realidades en la que viven envueltos muchos de nuestros hermanos.
Reafirmemos la importancia de la historia con los ideales más altos en el Escudo Nacional, la Bandera y el Himno; luchemos cotidianamente con los recursos a nuestro alcance por que su vigencia cristalice en su más amplia y noble plenitud. Así construiremos la patria que queremos para nuestros hijos. Que Iguala siga siendo la Patria de las Tres Garantías.
Febrero 26 de 2026.
